San Cristóbal de La Laguna volvió a teñirse de solidari-dad este pasado sábado, 6 de junio de 2026. Bajo el inconfundible cielo de la ciudad de los Adelantados, una marea de más de mil almas se dio cita con un propósito que iba mucho más allá de la competición deportiva: plantarle cara a la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) y visibilizar una enfermedad que exige recursos, investigación y empatía.
Antes de que sonara el pistoletazo de salida, que corrió a cargo de Badel Albelo, presidente del Organismo Autónomo de Deportes (OAD) de La Laguna, el evento ya había logrado su primera gran victoria. El tejido social e institucional demostró su fuerza cuando la Junta de Hermandades y Cofradías de La Laguna, en colaboración con el OAD, hizo entrega de un cheque por valor de 9.100 euros. Esta cantidad, fruto íntegro de la recaudación de las inscripciones, fue recibida por la asociación Teidela, entidad fundamental en Tenerife para el acompañamiento y apoyo de los enfermos de ELA y sus familias.


Un mar de mil perso-nas y un prota-gonista inespe-rado
La carrera comenzó con el entusiasmo habitual de las citas solidarias: corredores esprintando en cabeza, grupos de amigos trotando y familias enteras que transformaron el trazado en un alegre paseo dominical. Sin embargo, el corazón de esta crónica no corría con los primeros, sino que daba sus primeros pasos y aseguraba su ritmo en la retaguardia.
Llevaba el dorsal número 178. Natural del municipio sureño de Arico, pero afincado desde hace tiempo en Santa Cruz de Tenerife, David Delgado encaró el asfalto lagunero arropado por un escuadrón invencible: sus familiares y amigos más cercanos. Desde la misma línea de salida, su avance se convirtió en una metáfora perfecta de lo que significa enfrentar la ELA: esfuerzo sostenido, resiliencia total y el apoyo incondicional del entorno.

Una meta que se negó a vaciarse
Los cronómetros marcaron los tiempos de los más rápidos, pero en la zona de llegada nadie daba la jornada por concluida. Casi una hora después de haberse iniciado la prueba, el arco de meta presentaba una estampa insólita. Lejos de irse a casa tras recuperar el aliento, muchísimos participantes, voluntarios y curiosos decidieron quedarse. Estaban esperando.
Cuando la figura del dorsal 178 asomó por fin en la recta final junto a su grupo, La Laguna estalló. Aquel corredor, el último en completar el circuito, fue recibido con la mayor y más estruendosa ovación de toda la mañana. Fue un pasillo humano de aplausos, lágrimas y reconocimiento a un esfuerzo que trascendía lo puramente físico. Entró el último, pero cruzó la meta como el campeón indiscutible de la edición.
El mejor de los regalos
La emoción de aquel momento cobra una dimensión aún más profunda al mirar el calendario. Casualmente hoy, 7 de junio, el hombre detrás del dorsal 178 cumple 46 años. Es difícil imaginar un regalo de cumpleaños más imborrable que el abrazo colectivo que le brindaron ayer las calles de La Laguna y el profundo orgullo de los suyos al verle conquistar cada metro de la prueba. Rostros conocidos se entremezclaban entre el millar de participantes. Entre otros, Águeda Fumero, vicepresidenta del Cabildo de Tenerife y consejera de Acción Social; Juan Antonio Pérez, presidente de la Junta de Hermandades y Cofradías de La Laguna; el ex jugador del CD Tenerife, entre otros equipos, Ángel Rodríguez.
La edición de 2026 de la Carrera por la ELA ya es historia. Se cierra con un balance de más de mil zancadas solidarias, un cheque de 9.100 euros cargado de esperanza para Teidela y la lección vital de un corredor de Arico que, en las horas previas a sus 46 años, recordó a toda una ciudad que el verdadero mérito de una carrera no está en llegar el primero, sino en no dejar de avanzar nunca.









