La caída del Drago de San Francisco, uno de los símbolos naturales de Los Realejos, ha conmocionado a vecinos del municipio en la noche de este pasado miércoles (4 de marzo). El emblemático ejemplar, situado en el Realejo Bajo, se desplomó tras varios días de fuertes lluvias y viento asociados a la borrasca ‘Regina’, que ha dejado importantes acumulados de precipitación en el norte de Tenerife.
El drago cayó sobre el entorno cercano, afectando a infraestructuras próximas y al menos cuatro vehículos que se encontraban estacionados en la zona. Según la información disponible hasta el momento, no se han registrado daños personales.

El Drago de San Francisco, también conocido como Drago del Buenpaso o Drago del Cementerio de San Francisco, se encontraba a unos 320 metros sobre el nivel del mar, en un jardín adyacente al cementerio del mismo nombre, en el núcleo del Realejo Bajo.
Este ejemplar de Dracaena draco, especie emblemática de la flora canaria perteneciente a la familia de las agaváceas, alcanzaba unos 17 metros de altura y presentaba catorce ramificaciones. Se estimaba que tenía aproximadamente 210 años, lo que lo convertía en uno de los dragos más antiguos y mejor estructurados del Archipiélago.


Algunas de sus ramas mostraban raíces aéreas, un fenómeno relativamente poco común en estos árboles que suele contribuir a reforzar su estabilidad.
A lo largo de la historia, el Drago de San Francisco despertó la admiración de viajeros, naturalistas y escritores. Diversos cronistas describieron su silueta como la de “un enorme candelabro soportando un bosque de yucas”, una imagen que evocaba también al dragón que custodiaba el mítico Jardín de las Hespérides.
Más allá de su valor botánico, el Drago de San Francisco formaba parte del patrimonio natural y cultural de Los Realejos. Durante generaciones fue un elemento característico del paisaje local y un punto de referencia para vecinos y visitantes.
Su caída supone la pérdida de uno de los ejemplares históricos de drago más representativos del norte de Tenerife, una especie que simboliza la identidad vegetal de las Islas y que forma parte del imaginario colectivo del Archipiélago.
La alcaldesa accidental, Noelia González, se ha personado inmediatamente en el lugar junto con efectivos de la Policía Local, Bomberos del Consorcio de Tenerife, y bomberos voluntarios, que procedieron a limpiar la zona y cortaron las ramas más grandes del árbol caído para liberar a los vehículos que se encontraban debajo.
González asegura que se realizará un estudio por parte del personal del Cabildo de Tenerife al ser una especie protegida para analizar los motivos de su caída.











