La noticia ha sido todo un aldabonazo. Inesperada. Sorprendente. Íñigo Errejón dejaba la política y lo anunciaba a través de una larga carta en su cuenta de Twitter. En su habitual estilo enrevesado, el que fuera fundador de Podemos, luego de Más Madrid y ahora en la órbita de Sumar, hablaba en su carta de la «subjetividad tóxica que el sistema de hombres del patriarcado multiplica, con compañeros de trabajo, con compañeros y compañeras de organización, con relaciones afectivas e incluso con uno mismo».

Falta por saber si la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, fue advertida de la denuncia anónima, si se dirigió a Errejón y pactaron su marcha de la política. Sumar tuvo noticia de la decisión en la mañana de hoy (24 de octubre) antes de que se hiciera público. El anuncio le ha pillado a la vicepresidenta fuera de España, en Colombia, donde a las 16 horas de España, las 9 de la mañana hora local, intervenía en la XII Conferencia Interamericana de Ministros de Trabajo (CIMT) de la OEA. A las 20,30 horas tiene previsto comparecer en rueda de prensa junto a su homóloga colombiana.
La denunciante anónima explicaba a Fallarás que «a mí me pasó con un político que vive en Madrid. Un político muy conocido. Me habían avisado del trato que le daba a las mujeres (…). Es un maltratador psicológico. Esta es la dinámica que emplea: ser extremadamente simpático inicialmente para engancharte, cuando ve que ha conseguido algo comienzan los desplantes y el gaslighing (sic) Por la tarde te muestra afecto e incluso te hace proposiciones de relación y a las dos horas te echa de su casa…». Aunque no se cita explícitamente a Errejón, su nombre comenzó a circular por las redes, dando carta de naturaleza a su identidad.
Hasta ayer mismo Errejón acudió con toda normalidad a la sesión de control al Gobierno y defendió de forma vehemente el acuerdo cruzado alcanzado con el PP. «No se puede mantener por una parte el discurso este fácil de que es terrible que los políticos nunca llegan a acuerdos, y cuando somos capaces de sacar adelante un acuerdo, con casi toda la Cámara, una ley contra los abusos de la banca contra las familias hipotecadas, pues es que resulta que quema», replicó a los socialistas.







