
La Laguna ya forma parte de la Red de Pueblos Gastronómicos de España, una iniciativa nacional que agrupa a los municipios con mayor riqueza culinaria, patrimonial y cultural del país. La adhesión reconoce al municipio como un destino de referencia en el turismo gastronómico, reforzando su posición como lugar donde se saborea la historia, el paisaje y la identidad y da un paso adelante en su planificación de promoción como destino turístico sostenible y diferenciador, basado en la autenticidad y el valor de lo local.
Con esta incorporación, La Laguna se convierte en uno de los 25 municipios fundadores del club, lo que le otorga un papel protagonista en el desarrollo de estrategias conjuntas para atraer a un visitante cada vez más interesado en vivir experiencias auténticas ligadas al territorio, la cocina y las tradiciones.
El alcalde de La Laguna, Luis Yeray Gutiérrez, ha valorado esta incorporación como “una excelente noticia para nuestra ciudad, porque pone en valor no solo nuestra riqueza gastronómica, sino también nuestro compromiso con un modelo turístico sostenible, que genera empleo, apoya al comercio local y refuerza nuestro atractivo como destino patrimonial y cultural”.

La Red de Pueblos Gastronómicos de España está concebida como un Club de Producto que ofrece ventajas exclusivas a los municipios adheridos, como asesoramiento especializado, promoción en medios nacionales e internacionales, formación gratuita para el sector turístico local e inclusión en gastro-rutas y campañas de comunicación conjunta. El objetivo es claro, atraer turismo de calidad y fomentar el desarrollo económico local a través de la autenticidad.
El acto de formalización ha contado con una degustación muy especial, los asistentes han podido probar uno de los dulces más representativos y sabrosos del municipio, los laguneros, símbolo del sabor tradicional y de la repostería que forma parte de la memoria colectiva de la ciudad.
La Laguna ciudad de mercado, de historia viva y de sabores que perduran, suma así un nuevo sello que la proyecta más allá del patrimonio declarado, apostando por la gastronomía como motor de identidad y de futuro.







