
La jornada comenzó adentrándose entre extensos pinares, para luego cruzar el Barranco del Infierno. Este impresionante accidente geográfico, de gran relevancia morfológica y geológica, ofreció a los senderistas una buena panorámica, con los Roques de Imoque y Los Brezos en el horizonte.
Continuando el recorrido, los participantes ascendieron a los altos de la Boca del Paso, desde donde se pudo divisar la Casa de Aserradero. Las panorámicas desde esta atalaya natural fueron evolucionando, cediendo el protagonismo de los pinos a los extensos mantos de magarzas en flor. El camino condujo finalmente a los caseríos de La Quinta y, posteriormente, a Taucho. Estos históricos asentamientos, declarados Bien de Interés Cultural, constituyen una parte fundamental de nuestro rico patrimonio cultural y etnográfico, cerrando una jornada de conexión con la naturaleza y la historia de Tenerife.
Esta iniciativa refuerza el compromiso del Ayuntamiento de Candelaria con la promoción del deporte al aire libre, el conocimiento del entorno natural y la puesta en valor del patrimonio histórico y etnográfico del municipio y de la isla.








