La noche de ayer dejó ya el escrutinio oficial y definitivo de las elecciones a la Asamblea General de la FIFT, confirmando un resultado contundente que despeja cualquier atisbo de incertidumbre: el bloque afín a Mansito se impuso con una superioridad aplastante en prácticamente todos los estamentos, certificando además el control absoluto de la nueva Asamblea.
Los datos oficiales reflejan una victoria sin paliativos de la candidatura respaldada por Mansito frente a la opción liderada por Ramon, con amplias diferencias en clubes, entrenadores y jugadores, consolidando un apoyo transversal que se extiende a todos los sectores que componen el ecosistema federativo.
Dominio incontestable entre los clubes
Uno de los datos más reveladores de la jornada electoral llegó desde el estamento de clubes, donde la candidatura de Mansito obtuvo una ventaja demoledora. Los clubes partidarios del dirigente vencedor alcanzaron aproximadamente 111 votos, frente a los 43 obtenidos por los partidarios de Ramon.
La diferencia, cercana al triple de apoyos, evidencia una inclinación clara de las estructuras deportivas hacia el proyecto encabezado por Mansito. Este respaldo masivo confirma que la mayoría de entidades considera su propuesta como la opción más sólida para liderar el futuro inmediato de la FIFT.
Los entrenadores se alinean con claridad
En el colectivo de entrenadores, tradicionalmente considerado uno de los termómetros más fiables del sentir deportivo e institucional, el resultado también fue claramente favorable para Mansito.

Con prácticamente el doble de respaldo, este resultado subraya la confianza que el colectivo deposita en el modelo defendido por Mansito y en su capacidad para impulsar una dirección estable, competitiva y cohesionada dentro de la federación.
Los jugadores, el estamento más competido
El estamento de jugadores fue el más disputado de toda la jornada electoral, aunque incluso en este escenario de mayor equilibrio la ventaja volvió a inclinarse con claridad hacia el bloque vencedor.
Los partidarios de Mansito reunieron cerca del 65% de los votos, con aproximadamente 285 sufragios, frente al 35% y unos 158 votos para el sector de Ramon.
Aunque fue el segmento con menor distancia relativa entre ambas candidaturas, la diferencia sigue siendo suficientemente amplia como para hablar de una victoria sólida. El dato adquiere especial relevancia por tratarse del colectivo más numeroso y uno de los más representativos dentro del entramado federativo.
Control absoluto de la Asamblea General
La consecuencia más significativa del proceso electoral es que los partidarios de Mansito —integrados por clubes, árbitros, jugadores y entrenadores— han obtenido el 100% de los miembros que integrarán la nueva Asamblea General de la FIFT.
Este resultado otorga al bloque vencedor una posición de fuerza total dentro del órgano de decisión más importante del organismo, garantizando capacidad plena para desarrollar su hoja de ruta sin oposición interna en la configuración de la Asamblea.
La contundencia de los números deja una lectura política inequívoca: la estructura federativa ha respaldado de forma prácticamente unánime el proyecto liderado por Mansito, cerrando el proceso electoral con una legitimidad reforzada y abriendo una nueva etapa en la FIFT marcada por un mandato sólido, amplio y sin fisuras.







