El diputado por la Agrupación Herreña Independiente (AHI), Raúl Acosta, defendió este jueves (18 de junio), en comisión parlamentaria, una Proposición No de Ley para impulsar una adaptación de los criterios microbiológicos que se aplican a la leche cruda de vaca producida en El Hierro, cuando esta se destine a productos sometidos posteriormente a tratamiento térmico.
Actualmente, la producción de leche de vaca en la isla se sostiene con dos explotaciones ganaderas activas y poco más de setenta cabezas de ganado. Una realidad que, según expuso Acosta, refleja las dificultades que afronta el sector y la necesidad de adoptar medidas que permitan asegurar su viabilidad y garantizar la continuidad de un sector que atraviesa una situación límite.
La iniciativa, que ha sido aprobada por unanimidad por todos los grupos parlamentarios, plantea estudiar una diferenciación normativa para la leche que se destina a productos lácteos sometidos posteriormente a tratamiento térmico, como ocurre con buena parte de las elaboraciones queseras de la isla, manteniendo en todo momento las garantías sanitarias y los controles de seguridad alimentaria.
Durante su intervención, el diputado herreño quiso dejar claro que la propuesta no persigue rebajar los estándares de calidad ni flexibilizar las exigencias sanitarias, sino adaptar la regulación a la realidad productiva de territorios como El Hierro.
“Lo que planteamos es que la leche de vaca pueda recibir un tratamiento similar al que ya contempla la normativa europea para otras especies cuando el producto final va a someterse a procesos térmicos que garantizan plenamente la seguridad alimentaria”, señaló.
Acosta explicó que la totalidad de la leche de vaca producida en El Hierro se destina a la elaboración de queso en instalaciones autorizadas y sometidas a procesos de pasteurización u otros tratamientos térmicos. Incluso, muchos quesos elaborados con esta leche luego se utilizan para la preparación de quesadillas que también lleva un tratamiento térmico, por lo que considera necesario que la regulación tenga en cuenta el destino final de la materia prima y el riesgo sanitario real asociado al producto final.
Asimismo, recordó que las explotaciones ganaderas herreñas desarrollan su actividad en condiciones muy diferentes a las de los grandes territorios productores europeos. La doble insularidad, los elevados costes de producción, la reducida dimensión de las explotaciones y las dificultades logísticas derivadas del territorio que obligan, en muchos casos, a realizar el ordeño en entornos sin suministro eléctrico convencional, condicionan la actividad diaria de unos ganaderos que, “también contribuye al mantenimiento del paisaje, a la prevención de incendios, a la conservación del medio rural y a la soberanía alimentaria de la isla”, afirmó.
La PNL también solicita al Gobierno de Canarias la elaboración de un estudio técnico y sanitario específico junto al Cabildo de El Hierro, el sector ganadero, la Cooperativa de Ganaderos, la industria quesera y los organismos competentes en materia de salud pública para analizar posibles vías de adaptación dentro del marco normativo europeo.
Además, plantea que Canarias impulse ante el Estado y las instituciones europeas una revisión que permita tener en cuenta las singularidades de los territorios insulares y de las regiones ultraperiféricas, siempre bajo criterios científicos y manteniendo intactas las garantías de seguridad alimentaria.
Para Acosta, la defensa de esta iniciativa va más allá de una cuestión estrictamente ganadera. “Estamos hablando de proteger una actividad que forma parte de la identidad de El Hierro, de apoyar a las familias que mantienen vivo el sector y de contribuir a la conservación del paisaje, la soberanía alimentaria y la vida en el medio rural”, concluyó.








