El Gobierno ha anunciado a bombo y platillo un portal público de vivienda que, según la ministra Isabel Rodríguez, “va a cambiar las reglas del juego”. Y lo hace, al menos en cuanto a criterios de política internacional: la web incluye un mapa interactivo donde el Sáhara Occidental aparece integrado en Marruecos y Ceuta y Melilla aparecen con la frontera marcada con una línea discontinua, lo que indica que es un territorio en disputa. El fallo cartográfico ha generado tal polémica que Casa47, la empresa pública que gestiona la web, ha eliminado el mapa tras una inversión de 1,4 millones de euros en desarrollarlo y menos de 24 horas de funcionamiento.
El mapa no cuenta con una frontera divisoria entre el territorio marroquí y el Sáhara Occidental, ya sea continua o discontinua. La representación gráfica presenta ambos espacios como una misma unidad territorial, pese a que el Sáhara Occidental mantiene internacionalmente un estatus diferenciado y continúa figurando en la lista de territorios no autónomos de Naciones Unidas pendientes de descolonización.
El patinazo del Ministerio de Vivienda se produce, además, en mitad de la crisis de Ceuta, después de la entrada masiva de 80.000 personas procedentes de Marruecos a finales de julio. Una polémica se agrava por el contexto político. En las últimas semanas, el ministro marroquí de Justicia, Abdellatif Ouahbi, ha defendido públicamente que Ceuta y Melilla son un “derecho histórico y geográfico” de Marruecos y ha reclamado abrir un mecanismo de diálogo para abordar su “retorno al seno de la patria”.
La situación es polémica porque se produce cuatro años después del giro de Sánchez sobre el Sáhara. Históricamente, los distintos gobiernos españoles defendieron una postura de “neutralidad activa”, lo que significaba defender el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui por la vía política. Algo que cambió en 2022, cuando Sánchez afirmó en una carta a Mohamed VI que la propuesta de autonomía bajo el control de Marruecos era la propuesta con base “más seria, realista y creíble” para solucionar el conflicto.
Un territorio que la ONU considera pendiente de descolonización
El problema del mapa no es únicamente político o diplomático. Tiene también una dimensión jurídica. Naciones Unidas mantiene al Sáhara Occidental en su lista de Territorios No Autónomos desde 1963. Es decir, la organización internacional no considera que el territorio haya quedado jurídicamente incorporado a Marruecos y mantiene pendiente su proceso de descolonización.
La propia terminología de Naciones Unidas diferencia expresamente ambos espacios. Su base terminológica define el Sáhara Occidental como un territorio del noroeste de África“bordeado por Marruecos” y señala que el control del territorio continúa siendo objeto de disputa entre el Reino de Marruecos y el Frente Polisario.
Por eso, representar el Sáhara Occidental como una parte indistinguible de Marruecos no es una cuestión cartográfica menor. La línea fronteriza que se omite en el mapa sirve precisamente para visualizar que existe un territorio cuyo estatus internacional continúa sin resolver.
La propia Unión Europea mantiene una separación jurídica entre Marruecos y el Sáhara Occidental. El Tribunal de Justicia de la UE ha reiterado que el territorio saharaui tiene un estatus “separado y distinto” del Reino de Marruecos.
En una sentencia de 2024, el tribunal volvió a señalar expresamente que “el territorio del Sáhara Occidental constituye un territorio distinto del del Reino de Marruecos” y recordó que la legislación europea utiliza códigos diferenciados para Marruecos y el Sáhara Occidental.
Y ahí reside el problema del mapa del Gobierno: una cosa es que España haya cambiado su posición política respecto a la propuesta marroquí para resolver el conflicto y otra distinta que el Ejecutivo pueda presentar cartográficamente el territorio como si su soberanía estuviera resuelta.
NOTA: captura del mapa que aparece en el nuevo portal de ‘Casa47’.








