La mañana del Jueves Santo (2 de abril) volvió a teñirse de solemnidad, tradición y emoción en el Puerto de Málaga con uno de los actos más esperados de la Semana Santa: el desembarco de La Legión Española. Un acontecimiento que, una vez más, fue seguido en directo gracias a la producción de 101 TV Málaga y emitido para Canarias a través de CANAL 4 TENERIFE, acercando esta tradición centenaria a miles de hogares.
Un puerto convertido en escenario de emoción
Desde primeras horas del día, el Muelle 2 del puerto malagueño comenzó a llenarse de público. Familias, turistas y fieles aguardaban con expectación la llegada del buque militar que transportaba a la compañía de honores del Tercio ‘Alejandro Farnesio’ IV. El ambiente era de respeto, pero también de emoción contenida, consciente de estar ante uno de los momentos más icónicos de la Semana Santa andaluza.
A bordo del buque, los legionarios se preparaban para un desembarco que trasciende lo militar. Cuando finalmente se produjo la maniobra, el silencio dio paso a los primeros aplausos. Con precisión milimétrica, los soldados descendieron por la pasarela, marcando el inicio de un ritual que se repite desde 1928.
El paso firme de la tradición
Ya en tierra, la compañía formó filas y comenzó su desfile hacia el centro histórico. El característico paso legionario, a 160 pasos por minuto, marcó el ritmo de una marcha que combinaba disciplina, orgullo y tradición. El sonido de los tambores y cornetas acompañaba el avance, mientras el público se agolpaba en calles y plazas.
Uno de los momentos más sobrecogedores llegó con la entonación de ‘El Novio de la Muerte’, himno que los legionarios interpretan con solemnidad y que provoca una conexión emocional inmediata con los asistentes. La interpretación, captada con detalle por las cámaras de ‘101 TV Málaga’, permitió a los espectadores vivir cada gesto, cada mirada y cada nota con intensidad.

El desfile culminó en la Iglesia de Santo Domingo, sede de la Cofradía de Mena. Allí esperaba el Cristo de la Buena Muerte y Ánimas, imagen profundamente venerada y vinculada a la Legión desde hace casi un siglo.
El traslado del Cristo, portado por los legionarios, se convirtió en uno de los instantes más intensos de la jornada. La imagen, considerada protector oficial de la Legión desde el año 2000, salió entre vítores, aplausos y un silencio respetuoso que reflejaba la devoción del pueblo malagueño.
Una retransmisión que cruzó el mar
La cobertura especial de CANAL 4 TENERIFE permitió que este acontecimiento trascendiera el ámbito local. Gracias a la señal de ‘101 TV Málaga’, los espectadores canarios pudieron seguir en directo cada detalle: desde la llegada del buque hasta el traslado del Cristo.
La narración cuidada, el despliegue técnico y la cercanía de las imágenes lograron trasladar la atmósfera única de Málaga a miles de kilómetros, consolidando esta retransmisión como una cita imprescindible dentro de la programación de Semana Santa.
Fe, identidad y espectáculo
El desembarco de la Legión no es solo un acto militar ni exclusivamente religioso. Es una manifestación cultural que fusiona historia, fe y sentimiento popular. Cada año, miles de personas acuden para ser testigos de un evento que mantiene viva una tradición casi centenaria y que sigue emocionando generación tras generación.
La otra gran cita: la Madrugá y la Macarena
Si Málaga vive su gran momento con la Legión, Sevilla alcanza su máxima expresión durante la ‘Madrugá’, la noche que une el Jueves Santo con el Viernes Santo. En ella, la Hermandad de la Esperanza Macarena despliega todo su esplendor.
La salida de la Virgen de la Esperanza Macarena es uno de los momentos más multitudinarios de la Semana Santa sevillana. Calles abarrotadas, saetas espontáneas y una devoción desbordante convierten esta procesión en un fenómeno de alcance mundial.
La Macarena no solo es una imagen religiosa; es un símbolo de identidad para Sevilla, capaz de reunir a miles de personas en torno a una tradición que mezcla arte, fe y emoción en estado puro.
Así, entre el desembarco en Málaga y la Madrugá en Sevilla, el Jueves Santo y la noche posterior se consolidan como uno de los grandes epicentros emocionales de la Semana Santa andaluza, donde la tradición se vive con una intensidad difícil de igualar.







