Este lunes 22 de enero, jornada festiva local en Los Realejos por la onomástica de su copatrono San Vicente Mártir, se conmemoró un año más la renovación anual del voto a esta venerada imagen, un simbólico gesto que data del año 1609 por el fin de la epidemia conocida como ‘Peste de Landres’ y que volvió a emitirse en boca de su alcalde, Adolfo González.
Esta tradición está considerada como una de las más antiguas de la isla de Tenerife cumpliendo este 2024 los 415 años desde que los regidores municipales con el entonces párroco de Nuestra Señora de La Concepción de la época hicieron la solemne promesa de acudir todos los años a festejar la efeméride de San Vicente en acción de gracias por haberlos librado de la temida enfermedad.

“En el tradicional homenaje de devoción popular en su festividad, nuestro pueblo congregado en este lugar, se propone ratificar un año más, al igual que lo hicieron nuestros antepasados, ahora en nombre de los vecinos, que renovamos a todos los efectos aquel voto solemne que ofrecieron a San Vicente Mártir, comprometiéndonos como entonces a venerar su memoria y a invocar su protección constante sobre todos nosotros”, declaró en nombre y representación de la ciudadanía realejera el edil.
La conmemoración de este lunes 22 de enero se inició a las 10:30 horas con la habitual procesión cívico religiosa previa con traslado del pendón de la Villa Histórica de Los Realejos desde la Parroquia Matriz de Nuestra Señora de La Concepción hasta la Plaza de San Vicente, donde a su llegada se ofició la ceremonia religiosa en el exterior, junto a su ermita, presidida por el obispo nivariense, Bernardo Álvarez.







