
El Cabildo de Tenerife inauguró el pasado martes (11 de noviembre), en la casa de la Aduana del Puerto de la Cruz, una exposición dedicada a la roseta, arte tradicional originario de la isla que fue declarado recientemente Bien de Interés Cultural Inmaterial (BIC) de Canarias.
La muestra estará abierta al público hasta el próximo 15 de diciembre, con entrada gratuita, y se expondrá, posteriormente, en otros municipios y diversas salas de la Tenerife. Está compuesta más de 60 piezas elaboradas por roseteros y roseteras de la isla, entre las que se incluyen pañuelos, mantelería y composiciones que reinterpretan esta técnica artesanal desde una mirada contemporánea.
El consejero insular de Educación, Empleo y Juventud, Efraín Medina, destacó que “a través de esta exposición queremos dar visibilidad al excelente trabajo de los profesionales artesanos de Tenerife y mantener vivo este legado. La roseta es parte esencial de nuestra identidad y protegerla supone cuidar de nuestras raíces y tradiciones”, expresó.

Esta técnica de aguja y encaje se ha transmitido de generación en generación en la isla, especialmente en municipios del sur. “Y de aquí viajó hacia el resto del mundo, desarrollándose en Venezuela, con los soles de Maracaibo; en Paraguay, con el yanduti; en Cuba, también con los soles; o en Puerto Rico, entre muchos otros”, explicó Efraín Medina.
Durante siglos, agregó el consejero, “nuestra roseta ha inspirado numerosas creaciones artesanas en otros países y por ello, estamos trabajando para solicitar ante la UNESCO que sea declarada Patrimonio de la Humanidad, una labor que llevamos a cabo junto al Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio (CICOP)”.
La exposición se completa con paneles que recogen la evolución de este arte textil y con diferentes herramientas que se utilizan para su confección. El visitante podrá escuchar, además, testimonios de personas que han dedicado su vida a este oficio.
Con esta iniciativa, el Cabildo de Tenerife reafirma su apuesta por la cultura y la identidad insular a través del impulso a la artesanía como motor económico y social. La exposición de la roseta se convierte así en un espacio de encuentro entre tradición y modernidad, memoria y futuro.







