El fiscal general del Estado ha presentado este lunes (24 de noviembre) su dimisión al Gobierno. Álvaro García Ortiz ha enviado una carta al ministro de Justicia, Félix Bolaños, en la que pide su cese al Consejo de Ministros. “Es un acto debido no solo al Ministerio Fiscal, sino a toda la ciudadanía española”, señala el escrito, al que ha tenido acceso El País. García Ortiz ha dado este paso tras conocer, el pasado jueves (20), el fallo del Tribunal Supremo que le condena a dos años de inhabilitación para el cargo por un delito de revelación de secretos y le impone una multa de 7.200 euros y el pago de una indemnización de 10.000 euros al empresario Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso y procesado por fraude a Hacienda.
En la carta remitida a Bolaños, García Ortiz explica que la decisión de adelantar su salida antes de que el Supremo ejecute la inhabilitación, y “sin esperar siquiera a conocer la motivación de la sentencia”, se debe a su “profundo respeto” a las resoluciones judiciales y a su voluntad “siempre presente, de proteger a la Fiscalía española”. “Aunque mi determinación deriva directamente del fallo que me ha sido notificado, en mi haber tengo el convencimiento de haber servido fielmente a la institución a la que me honro en pertenecer, con una inequívoca vocación de servicio público, sentido del deber y lealtad institucional”.

García Ortiz agradece al Gobierno que le nombrara para el cargo en junio de 2022. “La confianza depositada entonces es la misma que ahora devuelvo al entender que, una vez conocido el fallo, es el momento de abandonar el desempeño de tan alta responsabilidad”, señala el jefe del ministerio público, que, a lo largo de todo el proceso judicial, ha rechazado dimitir al considerar que mantenerse en el cargo era “lo menos gravoso y más prudente para la institución a medio y largo plazo”, según señaló el día que le encausaron y ha mantenido hasta la condena por parte del Supremo.
Ahora será el Gobierno el que tenga que nombrar a un nuevo jefe del ministerio público, que será el cuarto desde que Pedro Sánchez llegó a La Moncloa en junio de 2018. Antes que García Ortiz estuvieron María José Segarra y Dolores Delgado, que también dimitió, aunque en su caso, por problemas de salud. Mientras tanto, las funciones del cargo de fiscal general serán asumidas, previsiblemente, por la teniente fiscal del Supremo, Ángeles Sánchez Conde, número dos de la cúpula fiscal. Sánchez Conde ha sido quien, durante la instrucción y el juicio a García Ortiz, ha ejercido como fiscal del caso y ha pedido la absolución de quien hasta ahora ha sido su superior directo.
La condena del Supremo solo inhabilita a García Ortiz “para el cargo de fiscal general del Estado”, por lo que, tras su renuncia, puede pedir su reingreso en la carrera fiscal, de la que ha estado fuera mientras ha sido jefe del ministerio público. Pero otras normas que rigen sobre la Fiscalía dejan en el aire su futuro y si el fallo del alto tribunal implicará su expulsión de la carrera. Fuentes fiscales afirman que, para conocer las implicaciones de la inhabilitación, hay que esperar a conocer la sentencia.







