
Los policías locales realizaban sus labores habituales cuando se les informó de la aparición, en una zona ajardinada de la ciudad, de una bolsa allí escondida. Este aviso fue realizado por un vigilante de seguridad de una empresa privada. En el interior de la bolsa estaban los citados bolsos, los dispositivos antirrobos violentados y una gorra deportiva.
Todos estos efectos fueron trasladados al departamento de Objetos Perdidos de la Policía santacrucera para su revisión, detectando que estaban nuevos, sin estrenar e incluso con el etiquetaje de una tienda. Puestos en contacto con los encargados del establecimiento y con la Policía Nacional se confirmó que, durante la madrugada anterior, se había producido un robo con fuerza en la citada tienda.
Los responsables del establecimiento reconocieron los bolsos y adjuntaron el inventario donde estaba reflejada su descripción, aportando todo ello a las diligencias de investigación abiertas, y la posterior denuncia de este delito de robo con fuerza.







