El amanecer del 3 de mayo en Los Realejos llega envuelto en olor a brezo, pólvora contenida y madera recién engalanada. Como cada año, la celebración del Día de la Cruz marca el pulso de uno de los municipios más intensos y fieles a sus tradiciones en el norte de Tenerife. Desde primeras horas, vecinos y visitantes comienzan a llenar las calles, sabiendo que no se trata de una jornada cualquiera, sino del día grande donde la devoción y la rivalidad festiva conviven con una energía difícil de describir.
La mañana: fe, tradición y comunidad
La jornada ha arrancado con la solemne misa en honor a la Santa Cruz, celebrada en un ambiente de recogimiento pero también de orgullo colectivo. La iglesia, decorada con esmero, acoge a fieles de todas las edades, muchos vestidos con trajes tradicionales o portando pequeños ramos florales. Durante la eucaristía, el párroco destacó el valor de mantener vivas las tradiciones y el papel de la Cruz como símbolo de unión en el municipio.
A la salida, las campanas acompañarán el murmullo creciente de las calles. Los asistentes se dispersarán poco a poco hacia los distintos barrios, donde comenzará otra parte esencial del día: la preparación de las cruces y, sobre todo, el montaje de la pirotecnia.

El protagonismo, como cada 3 de mayo, recae en el célebre ‘pique’ entre la Calle El Sol y la Calle de El Medio. Más que una competencia, es una tradición profundamente arraigada que moviliza durante meses a vecinos, diseñadores y pirotécnicos.
Desde media mañana, ambas calles se convierten en un hervidero de actividad. En El Sol, el ambiente que se respira es organizado pero vibrante: estructuras metálicas, cables perfectamente distribuidos y equipos trabajando con precisión casi milimétrica. Los vecinos supervisan cada detalle, conscientes de que el espectáculo nocturno dependerá de ese trabajo silencioso.
En paralelo, En Medio no se quedaba atrás. Allí, el bullicio era constante: risas, indicaciones, pruebas técnicas y el ir y venir de materiales. La creatividad y el ingenio se dejaban ver en los diseños de los cuadros pirotécnicos, que prometen sorprender con nuevas formas, colores y ritmos.

Mientras tanto, en distintos rincones del municipio, las cruces lucían ya completamente engalanadas. Flores naturales, telas bordadas, frutas, luces y elementos tradicionales componían auténticas obras de arte efímero. Familias enteras se detenían a contemplarlas, fotografiarlas y comentar los detalles, en una especie de recorrido cultural improvisado.
Cada cruz cuenta una historia, refleja un barrio y transmite el cariño de quienes la han preparado. En Los Realejos, no se trata solo de decorar, sino de expresar identidad.
Ambiente en las calles: música, encuentro y expectación
A medida que avanza el día, el ambiente se vuelve más festivo. La música comienza a sonar en distintos puntos, los bares se llenan y los encuentros entre vecinos —muchos de ellos que regresan expresamente para esta fecha— dan al municipio un aire de reencuentro colectivo.
La expectación crece. Todos saben que lo mejor está por llegar.
La antesala de la noche
Al caer la tarde, el ritmo cambia. Los últimos ajustes en los montajes pirotécnicos se realizan con máxima concentración. Las calles comienzan a delimitarse y la afluencia de público aumenta considerablemente. Se respira una mezcla de nervios, emoción y orgullo.
El ‘pique’ entre El Sol y El Medio no es solo un espectáculo de fuegos artificiales: es el resultado de meses de trabajo, de rivalidad sana y de una tradición que ha convertido a Los Realejos en referencia internacional de la pirotecnia.
Un pueblo que vive su día grande
Así transcurrirá la jornada del 3 de mayo en Los Realejos: entre la solemnidad de la misa, la belleza de las cruces y la intensidad de los preparativos. Un día donde la fe, la cultura y la identidad se entrelazan, y donde todo el municipio late al mismo ritmo.
La noche, con su explosión de luz y sonido, será el clímax. Pero lo vivido durante el día ya deja claro por qué esta celebración sigue siendo una de las más especiales de Canarias.
NOTA: las imágenes pertenecen a CANAL 4 TENERIFE (Eduardo Sande y Ricardo Bosch.







