
Durante la mañana de este pasado lunes (20 de enero) tuvo lugar una de las celebraciones más antiguas de la isla, San Sebastián, festividad que data del siglo XVIII en un lugar de culto previo a la Conquista.


Con el pasar del tiempo, San Sebas-tián se ha ido adap-tando a las nuevas costumbres. A esta improrrogable cita asistieron miles de personas que se congregaron en La Caleta para asistir tanto a la ceremonia litúrgica como a la bendición de animales que se realizó tras la procesión por la playa de La Enramada. En esta edición han participado más de cien caballos que han sido supervisados en todo momento por especialistas veterinarios para garantizar su bienestar.




Rodríguez Fraga subrayó que “este día es motivo de felicitación y de ánimo para toda la gente que viene a compartir con nosotros. También es un momento para recordar, con especial cariño, a aquellos que no pueden estar aquí. Por eso, mi recuerdo también va para aquellos que están lejos, especialmente para quienes se encuentran en Venezuela, que están pasando momentos difíciles. Sé que, a pesar de la distancia, viven esta fiesta con el mismo entusiasmo”.


La tradicional entrada de los jinetes al mar, uno de los momentos más esperados, tuvo lugar bajo la atenta supervisión de socorristas, policías y personal sanitario. Tras este emotivo acto, la imagen de San Sebastián fue llevada a la zona de El Humilladero y, posteriormente, a la plaza que lleva su nombre, donde se realizó la bendición de los animales.
Durante la víspera del pasado domingo (19 de enero), la celebración incluyó una misa cantada por el grupo ‘Mesturao’, una pequeña procesión acompañada por la Banda del Patronato Musical de Adeje y la actuación de la Parranda Bentahod.
Los animales protagonizan San Sebastián
Este año, se han inscrito más de cien caballos, numerosas cabras, ovejas, perros, burros, camellos, ponis, aves etc., todos ellos acompañados por las personas propietarias y atendidos debidamente.


La procesión discurrió por la plaza y se dispuso hasta llegar a la playa de La Enramada, zona en la que los y las jinetes hicieron su tradicional entrada al mar y en la que había presencia de socorristas, policía local, nacional y personal sanitario en todo momento.
Tras hacer su reverencia al mar, como es tradición, la comitiva se dirigió a la zona de El Humilladero. Finalmente, San Sebastián se posicionó en la entrada de la plaza, que también lleva su nombre, para presenciar la bendición de los animales congregados durante este día.
Este año además se ha contado, como viene siendo habitual, con puntos de comida a cargo de las diferentes comisiones de fiestas de los barrios adejeros, además de otras propuestas gastronómicas que han corrido a cuenta por bares y restaurantes que llevan mucho tiempo desarrollando su actividad en Adeje.

Como viene siendo habitual, se contó con una gran afluencia de personas, así como de ventorrillos y puntos de venta de alimentos y dulces tradicionales en las inmediaciones de la plaza.
Este año, el Mirador de La Paloma fue uno de los lugares más representativos para ver todas las pericias de los caballos y sus jinetes en el mar. Cabe destacar que el Ayuntamiento habilitó, como en las últimas ediciones, una zona reservada para personas de movilidad reducida y/o discapacidad que garantizó la visibilidad y la accesibilidad de todos.

Dada la importancia que tiene esta festividad local a la que cada año asisten numerosas personas, el Ayuntamiento dispuso de un amplio dispositivo de seguridad para el buen desarrollo de la fiesta, en el que participaron Policía Local, Nacional, Guardia Civil, Policía Canina, salvamento, socorrismo, Protección Civil, ambulancias, además de un conjunto de trabajadoras y trabajadores públicos.
Para garantizar la seguridad de la ciudadanía, el Ayuntamiento delimitó una zona de aparcamientos, dejando libres las vías principales de circulación para una mejor fluidez tanto peatonal como del tráfico rodado. También se dispuso de una zona acordonada y preparada para la colocación del ganado que participó en la procesión.
Asimismo, se delimitó todo el recorrido tanto de los animales como de la procesión y se dispuso de personal veterinario para garantizar el bienestar animal.
El consistorio desea felicitar el comportamiento de la ciudadanía, ya que no se registró ninguna incidencia que lamentar. Asimismo, reconocen la responsabilidad que tuvo la ciudadanía con respecto al cuidado de sus mascotas.













