
Se trata de un espacio tarapéutico, inclusivo y comunitario que contribuye a la mejora de la salud mental, bienestar social y sostenibilidad ambiental, al tiempo que contribuye a reducir el estigma asociado a los problemas de salud mental.

El huerto terapéutico beneficia directamente a más de cincuenta pacientes, con edades comprendidas entre los dieciocho y 65 años, con trastornos mentales crónicos y otras patologías que requieren atención continuada y apoyo en su rehabilitación. En el proyecto participan activamente profesionales del centro -médicos, enfermeras, terapeutas ocupacionales y trabajadores sociales-, así como una veintena de familiares de pacientes. Además, está abierto a la colaboración de vecinos de la zona con experiencia en agricultura ecológica y de usuarios de la residencia de mayores cercana, reforzando su carácter comunitario.
Esta iniciativa se fundamenta en la evidencia de que la jardinería y el contacto con la naturaleza ayudan a reducir el estrés, la ansiedad y la depresión, al tiempo que favorecen la autoestima, la cohesión social y la resiliencia comunitaria. Con este enfoque, el huerto se consolida como un espacio de encuentro, aprendizaje y acompañamiento.










