La presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, ha informado hoy viernes (25 de septiembre) que “Tenerife ha dado un salto significativo en su capacidad de saneamiento y depuración de aguas residuales. “En 2023, la Isla contaba con capacidad para tratar el 52% de las aguas residuales que se genera, hoy es del 86%; una capacidad que llegará al 97%, prácticamente la totalidad de las aguas residuales de Tenerife, cuando finalicen la depuradora del Área Metropolitana y el Sistema Arona-Este-San Miguel, cuya ejecución corresponde al Estado”.
La presidenta del Cabildo destacó durante su comparecencia en Pleno que estos datos reflejan una transformación que va más allá de la construcción de nuevas infraestructuras. “Estamos cambiando la manera de entender el agua”, señaló, poniendo el foco en una estrategia basada en recoger, transportar, depurar, regenerar y reutilizar el agua, de manera que cada vez una mayor parte pueda volver al campo en lugar de convertirse en un recurso perdido.
En apenas tres años, Tenerife ha incrementado además un 65% su capacidad de depuración, pasando de 92.700 a 152.700 metros cúbicos diarios –60.000 metros cúbicos más al día–; mientras que la capacidad de regeneración ha crecido un 78%, de 80.500 a 143.500 metros cúbicos diarios –63.000 metros cúbicos más al día–.
Esto supone disponer de 23 millones de metros cúbicos adicionales de agua regenerada al año, que pueden destinarse al apoyo de la agricultura.
Esta transformación cuenta con una inversión movilizada de 364 millones de euros, a la que se suman otros 147 millones de euros previstos en el nuevo convenio con ACUAES, lo que supone movilizar más de 500 millones de euros en saneamiento, depuración y regeneración.
Para la presidenta, “no estamos simplemente haciendo más grande el sistema de saneamiento y depuración de Tenerife. Estamos haciendo más grande el recurso del agua”.
Una estrategia que busca que una parte cada vez mayor del agua utilizada pueda regresar a Tenerife como agua regenerada para el campo, reduciendo al mismo tiempo la presión sobre los recursos naturales y sobre el litoral. “Más depuración. Más regeneración. Más reutilización. Y una mayor capacidad para proteger nuestro mar”, agregó.
Transformación
La transformación se está produciendo en el conjunto de la Isla. Tenerife ha pasado de contar con 8 estaciones depuradoras, solo 3 de ellas con capacidad de regeneración, a 12, de las que 8 ya pueden regenerar agua, mientras se prepara una decimotercera instalación con esta misma capacidad.
En los sistemas gestionados actualmente por el Cabildo, se está regenerando el 100% del agua para su destino agrícola cuando existe demanda, salvo situaciones de lluvia o contingencias y con la incorporación progresiva del Valle de La Orotava.
La transformación se extiende por todas las comarcas de Tenerife, aunque con actuaciones adaptadas a las necesidades de cada territorio. En el Noreste, el 100% del agua residual recogida se trata y se destina a reutilización agrícola, mientras que en Adeje-Arona el 100% del caudal recogido se depura, se regenera y se reutiliza para riego.
En Abona-Granadilla, la depuradora de Los Letrados se encuentra en pruebas y ya trata las aguas de San Isidro y medianías, y próximamente alcanzará el 100% de su capacidad de tratamiento. En Arona Este-San Miguel, la ejecución de las actuaciones supera ya los 69 millones de euros.
En la Comarca Oeste, la depuradora de Las Charquetas, que presta servicio a Guía de Isora y Santiago del Teide, está en marcha y se culmina una gran balsa para almacenar y reutilizar agua para la agricultura. El sistema de depuración del Valle de Güímar está finalizado y en funcionamiento, mientras que en la Isla Baja se ejecutan obras para mejorar el tratamiento y ya existe un proyecto redactado para la depuradora comarcal.
En Arico-Fasnia, la depuradora de Los Roques está en funcionamiento. Y en el Valle de La Orotava está en marcha una actuación integral que incluye los colectores comarcales, una nueva depuradora, el tratamiento terciario de la EDAR actual para permitir la reutilización agrícola y la rehabilitación del emisario; la primera fase de la nueva depuradora ya está en ejecución.
Responsabilidad compartida
En este proceso, la presidenta enfatizó que “la reducción de los vertidos no depende de una única administración ni de una única obra. El saneamiento funciona como una cadena en la que intervienen los ayuntamientos, el Cabildo, el Gobierno de Canarias, el Estado y otras entidades responsables de la financiación y ejecución de las infraestructuras”.
Los municipios deben garantizar la correcta recogida y conducción de las aguas residuales a través de sus redes, mientras que el Cabildo, a través del Consejo Insular de Aguas, actúa sobre las infraestructuras insulares y supramunicipales y presta apoyo técnico y financiero a los ayuntamientos.
“Cada administración tiene que hacer su parte”, ha señalado Dávila, quien ha subrayado que disponer de capacidad de depuración no es suficiente si las aguas residuales no se recogen, se canalizan y llegan correctamente a las instalaciones. “Solo así Tenerife podrá aprovechar todo el potencial de depuración y regeneración que estamos poniendo en marcha”.








