La Casa Blanca ha asegurado que aplicará ya desde este miércoles, 9 de abril, unos aranceles del 104% a China en respuesta a sus represalias. El país asiático tendrá así los gravámenes más altos de todos los países castigados por la guerra comercial abierta por Donald Trump.
El presidente de EE UU había indicado horas antes en su red social Truth Social que “China está desesperada por llegar a un acuerdo” y que está “esperando su llamada”. El lunes, Trump amenazó con tasas adicionales del 50% al presidente chino, Xi Jinping, como respuesta a los gravámenes del 34% que China había anunciado para las importaciones estadounidenses. Los llamados por Trump aranceles “recíprocos” entran en vigor a partir de la media noche de Washington —22.00 en Ciudad de México, 6.00 en la España peninsular— y, según la Casa Blanca, 70 países se han puesto ya en contacto con EE UU para negociarlos.

Poco han durado las alegrías entre los inversores de Wall Street. El enrocamiento del presidente Donald Trump ante China y su decisión de activar los aranceles al gigante asiático, por hasta un 104%, ha devuelto las caídas a la renta variable estadounidense, que en máximos intradía llegó a sumar cerca del 4% para darse la vuelta y regresar a terreno negativo. El S&P 500 ha cerrado la jornada con una caída del 1,6%, mientras que el Dow Jones ha cedido un 0,8%. El tecnológico Nasdaq ha recortado un 2,2%.
Entre los valores más afectados se ha situado Apple, que ha bajado un 5%, pese a haber llegado a subir un 4% durante la jornada. La fuerte exposición a China de la tecnológica le ha generado una pérdida de cerca del 22% en Bolsa en las últimas cuatro jornadas, en la que es su peor racha desde 2008.
El Partido Popular español ha dado por buenas las explicaciones del ministro de Economía, Carlos Cuerpo, tras lo anunciado por Junts sobre las medidas arancelarias y mantiene abiertas las negociaciones para dar una respuesta a la crisis desatada por Donald Trump. Así lo han señalado fuentes del PP, después de que el ministro haya llamado al vicesecretario de Economía del PP, Juan Bravo, para explicarle que no había cambios sobre lo que se había trasladado en sus conversaciones previas.







