
Créole (1938), de Man Ray; Volcán azul (ca.1957) y Cofre (ca.1959), de Maud Bonneaud; Untitled (maquette for Emilie Comes to Me in a Dream, 1933), de Jindrich Styrsky; Sin título o Composición surrealista (1934), de Juan Ismael; Dibujo colectivo (1941), de Óscar Domínguez, André Bretón, Victor Brauner, Jacques Herold, Remedios Varo, Jacqueline Lamba y Wilfredo Lam; Retrato de César Moro (1940), de Wolfgang Paalen; Índice (1) (1935), de Domingo López Torres; Gaceta de arte nº38 (1936), de Eduardo Westerdahl; son algunas de las piezas de TEA que forman parte de esta exposición comisariada por Estrella de Diego.

La recuperación de estos discursos alternativos y esos nombres olvidados de artistas “surrealizantes” de España y de América Latina es una de las líneas centrales de la exposición, con el mencionado énfasis en las grandes olvidadas del movimiento: las mujeres, españolas e internacionales (Maruja Mallo, Remedios Varo, Grete Stern…), que aparecían como un todo sin nombre en el Manifiesto de Breton.
“Pasados cien años, 1924. Otros surrealismos nos lleva a pensar qué queda, en un mundo tan plural y complejo como el de hoy, de un movimiento que nos descubrió e incorporó a nuestro bagaje intelectual y emocional aspectos de la realidad hasta entonces desconocidos o ignorados, como el sueño, la androginia, los paraísos perdidos…”, apunta la comisaria en el texto de esta muestra.









