
Vecinas de zonas como Chumberas, Los Majuelos, El Cardonal y Taco han trasladado al grupo municipal diversas quejas sobre el estado de estas infraestructuras. Entre las incidencias señaladas se encuentran pantallas informativas que nunca han llegado a funcionar, bancos mal anclados o inestables —como en la parada nº 2544 junto al tranvía en Taco—, retirada de bancos sin reposición posterior —caso de la parada nº 1422 en la salida de San Matías— y deficiencias constructivas en paradas situadas junto al establecimiento Aldi, donde existen pedestales y rampas cuya configuración podría suponer un riesgo para la seguridad de las personas usuarias.
A ello se suma la presencia de elementos vandalizados que permanecen sin reparar desde hace meses, así como la desaparición o caída reciente de bancos en algunas ubicaciones.
Desde Unidas se puede recuerdan que estas marquesinas fueron adjudicadas en el marco de actuaciones vinculadas a fondos europeos EDUSI, aunque finalmente se ejecutaron con fondos propios municipales. Según la información conocida en su momento, la contratación incluía elementos adicionales como pantallas digitales informativas y aparcabicis para bicicletas eléctricas, que a día de hoy no están operativos.
“El Ayuntamiento vendió estas paradas como una mejora tecnológica y de calidad del servicio, pero lo que encontramos es mobiliario que no funciona y elementos mal instalados”, afirma el concejal de Unidas se puede, Saúl Alberola. “Si se pagó por pantallas y equipamientos adicionales, deben estar funcionando. Y si no lo están, hay que exigir responsabilidades a la empresa adjudicataria”.

Especialmente crítico es el diseño de los bancos instalados, que desde Unidas se puede califican como un ejemplo de urbanismo hostil, al estar concebidos de forma que dificultan el descanso prolongado de las personas usuarias. “El mobiliario urbano debe estar pensado para cuidar, no para excluir”, subraya Alberola.
La solicitud registrada por el concejal reclama un informe detallado sobre el estado de ejecución de las obras, aclarando si las paradas están formalmente recepcionadas o continúan en fase de ejecución. También exige información sobre el funcionamiento de las pantallas y el calendario previsto para su activación, así como una revisión técnica urgente del anclaje de bancos y elementos estructurales, garantizando la seguridad de quienes utilizan el servicio.
“Estamos hablando de infraestructuras básicas del transporte público. No puede normalizarse que una parada tenga bancos sueltos o que una pantalla digital nunca haya funcionado”, concluye Alberola. “Defender lo público también es vigilar que cada euro invertido cumpla su finalidad y que las infraestructuras estén en condiciones dignas y seguras”.







