
Desde primeras horas del día, el protagonismo lo han tenido los fuertes vientos, con rachas que han llegado a rozar los 90 km/h. Estas rachas, aunque intensas, presentaban una particularidad clave: soplaban prácticamente alineadas con la orientación de la pista principal (pista 30). Esta circunstancia ha resultado determinante, ya que ha permitido mantener la operatividad del aeropuerto durante buena parte de la mañana, facilitando tanto despegues como aterrizajes en condiciones relativamente controladas dentro de la adversidad.

Como consecuencia, en los momentos más críticos del día se han comenzado a registrar varias aproximaciones frustradas (go-arounds), en las que las aeronaves, al no cumplir con los mínimos de seguridad visual en la fase final del aterrizaje, han tenido que abortar la maniobra y volver a ganar altura. Este tipo de situaciones, aunque rutinarias dentro de los protocolos de seguridad aérea, reflejan el grado de complejidad operativa al que se han enfrentado las tripulaciones.
Además, algunos vuelos han tenido que ser desviados a aeropuertos alternativos, principalmente al Aeropuerto de Tenerife Sur, donde las condiciones meteorológicas han sido más favorables. Estos desvíos han generado retrasos en cadena y cierta afectación en la programación habitual de llegadas y salidas.
En resumen, el aeropuerto de Tenerife Norte ha vivido una jornada exigente, en la que la alineación favorable del viento permitió mantener la actividad durante horas, pero donde la irrupción de la niebla terminó por complicar seriamente las operaciones, obligando a aplicar con rigor los protocolos de seguridad aérea y provocando frustradas y desvíos. Una vez más, ha quedado patente la singularidad operativa de Los Rodeos, donde la meteorología juega un papel determinante en el desarrollo del tráfico aéreo.
NOTA: los gráficos pertenecen al perfil ‘X’ de Controladores Aéreos (@controladores).












