





A las 21:30 horas, la marcha fúnebre partía desde la calle Juan Pablo II, encabezada por la inconfundible murga NiFú-NiFá, que marcó el paso entre redobles y melodías carnavaleras. El cortejo serpenteó por las calles capitalinas acompañado por miles de “almas en pena” que, entre risas y dramatizaciones, despedían las carnestolendas hasta el esperado fin de semana de Piñata.

Una de las carrozas más animadas contó con la presencia de los populares artistas Pepe Benavente, El Morocho y Jhonny Maquinaria, quienes pusieron ritmo y picardía a un recorrido que culminó, ya cerca de la medianoche, en la avenida Marítima.

Allí, junto al mar, se procedió a la esperada incineración de la sardina. El fuego purificador consumió al símbolo de los excesos carnavaleros mientras el público, fiel a la tradición, exageraba su tristeza entre gritos desgarrados y abrazos colectivos. Las llamas iluminaron el cielo santacrucero en un instante cargado de simbolismo: el fin de una etapa y el preludio de la despedida definitiva.

Pero si algo caracteriza al Carnaval es su capacidad para transformar el duelo en celebración. Tras el óbito, la Plaza del Príncipe aguardaba a las mascaritas dispuestas a honrar la memoria de Don Carnal bailando hasta la madrugada. Desde las 23:00 y hasta las 03:00 horas, la Maquinaria Band y la Orquesta Saoco pusieron banda sonora a una noche en la que el dolor se combatió a golpe de ritmo y coreografía improvisada.
La Piñata, último suspiro
Lejos de apagarse, el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife regresará este viernes con el esperado fin de semana de Piñata, que se prolongará hasta el domingo y pondrá el broche final a la edición 2026.
Don Carnal se despide entre cenizas, pero el espíritu festivo permanece intacto. Porque en Santa Cruz, el Carnaval no muere: simplemente se transforma, se esconde durante unos meses… y renace con más fuerza cada invierno.
NOTA: las imágenes pertenecen a CANAL 4 TENERIFE (Ignacio Ormazábal, Yahir y Nauzet).
















