El Día de Cruz celebrado el pasado viernes (3 de mayo) viene marcado en rojo en el calendario de Los Realejos. El municipio más festivo de España volvió a sacar a relucir su centenaria devoción a la Santa Cruz, que se traduce en más de 300 maderos engalanadas a lo largo y ancho de la localidad, especialmente concentrados en el núcleo de La Cruz Santa, así como en el afamado pique de enrames y fuegos artificiales que, en señal de ofrenda, protagonizaron ya a altas horas de la noche las calles de El Sol y El Medio Arriba en el entorno de Realejo Alto, con orígenes en la segunda mitad del siglo XVIII.
Al mediodía se vivió la solemne eucaristía en honor a la venerada Cruz de plata que custodia el templo más antiguo de Tenerife, el de Santiago Apóstol, tras la que se inició la multitudinaria procesión y la posterior traca pirotécnica. Llegada la noche, y puntual a su cita, el madero volvió a ser portado a hombros en una nueva procesión, en el primer tramo con los cargadores de la Calle El Sol, acompañada por su particular exhibición pirotécnica, posterior traspaso de Cruz a los cargadores de la Calle El Medio, y su respectiva aportación a la exhibición pirotécnica, una de las mayores de Europa.
Al término de las muestras de fuegos artificiales, la Cruz regresó al templo. Frente a sus puertas, junto a la Oficina de Turismo de Los Realejos, el reloj de la cuenta atrás volvió a ponerse en marcha. Y así es como culmina cada Día de Cruz en Los Realejos, con la mirada ansiosa descontando los días para su próximo 3 de mayo.
NOTA: la imagen pertenece a Rubén Toste.







