
Según informó la empresa responsable del servicio de agua en el municipio, Aqualia, al Consistorio, las primeras hipótesis de apuntan a que el vertido podría estar relacionado con la presencia de restos de obra localizados recientemente en la red, cuyo origen aún se desconoce. A ello se suma la acumulación de residuos sólidos, especialmente toallitas higiénicas, que habría favorecido el taponamiento y el episodio registrado.
Desde el área de Sanidad se tomarán muestras para analizar el estado del agua y se mantendrá el cierre de la playa hasta que se confirme su aptitud para el baño y no exista riesgo para la salud de los usuarios.
El Ayuntamiento insiste en que el vertido de toallitas y otros materiales por el inodoro tiene graves consecuencias, tanto ambientales como económicas, ya que incrementa el coste de mantenimiento de la red de saneamiento y puede derivar en incidencias que obliguen a cerrar zonas públicas como las playas. Se ha subrayado que cuidar el entorno es responsabilidad compartida, y se ha asegurado que se trabaja para solucionar la situación con la mayor rapidez y adoptar medidas que eviten que este tipo de episodios se repitan.








