Santa Cruz de Tenerife desplegó este sábado (31 de octubre) un amplio dispositivo policial, con efectivos de la Policía Nacional y de la Unipol, ante la amenaza de disturbios y saqueos difundida en redes sociales por el movimiento Blocus. La calle del Castillo concentró la vigilancia durante una tarde de Halloween que terminó con escasa respuesta a la convocatoria y sin que se materializaran los altercados anunciados.
Santa Cruz despliega un amplio dispositivo policial ante la amenaza de disturbios y saqueos durante Halloween
La capital tinerfeña vivió este sábado (31 de octubre) una jornada marcada por la expectación, la preocupación de los comerciantes y una importante presencia policial en sus principales calles comerciales. La convocatoria difundida en redes sociales bajo el nombre de Blocus apenas tuvo seguimiento en la calle del Castillo y, durante la tarde, predominó la tranquilidad, pese al amplio despliegue de la Policía Nacional y de la Unipol.

Santa Cruz de Tenerife afrontó este sábado 31 de octubre una jornada poco habitual, especialmente durante la tarde, con la mirada puesta en el centro de la ciudad y en las posibles consecuencias de los llamamientos difundidos durante los últimos días a través de las redes sociales para provocar altercados, actos vandálicos y saqueos en establecimientos comerciales coincidiendo con la celebración de Halloween.
La preocupación generada por estas convocatorias obligó a activar un dispositivo especial de seguridad, con una importante presencia de efectivos policiales en las principales arterias comerciales de la capital. La calle del Castillo, señalada como uno de los puntos de encuentro de la convocatoria prevista para las 17:30 horas, concentró buena parte de la atención de las autoridades.
Desde primeras horas de la tarde, el centro de Santa Cruz ofreció una imagen diferente a la habitual de un sábado. Agentes de la Policía Nacional, acompañados de varios vehículos y furgones policiales, permanecieron desplegados en las zonas de mayor tránsito de personas, mientras que la Policía Local reforzó también su presencia con efectivos de la Unidad de Intervención Policial (Unipol).
El objetivo era fundamentalmente preventivo: garantizar la seguridad de comerciantes, trabajadores, clientes y ciudadanos, proteger los establecimientos ante cualquier posible ataque y evitar que los llamamientos difundidos en internet pudieran desembocar en situaciones de violencia.

La calle del Castillo, en el centro de todas las miradas
La expectación se concentró especialmente en la calle del Castillo, uno de los principales ejes comerciales de Santa Cruz y el lugar elegido por los promotores de la convocatoria para reunir a posibles participantes a partir de las 17:30 horas.
Durante los días previos, numerosos comerciantes habían expresado su inquietud ante la posibilidad de que se reprodujeran en Tenerife episodios de violencia registrados en otras ciudades españolas. Algunos establecimientos habían llegado incluso a instalar paneles metálicos para proteger sus escaparates y cristaleras, mientras que otros valoraban adelantar sus horarios de cierre.
La preocupación no era menor. Los mensajes difundidos bajo la denominación de Blocus contenían llamamientos a protagonizar acciones contra establecimientos comerciales, mobiliario urbano y agentes policiales.
Por este motivo, la vigilancia policial se hizo especialmente visible en el entorno de la calle del Castillo, así como en las principales conexiones con la plaza de España y otras zonas del centro urbano.
La presencia de los agentes y de los vehículos policiales fue una de las imágenes más destacadas de una tarde en la que la seguridad se convirtió en la principal protagonista.
La Unipol vuelve a las calles en una jornada de máxima prevención
Uno de los elementos más destacados del dispositivo fue la activación de la Unidad de Intervención Policial (Unipol) de la Policía Local de Santa Cruz, cuya presencia había sido anunciada previamente por el alcalde, José Manuel Bermúdez.

La unidad municipal se incorporó al operativo junto a los efectivos de la Policía Nacional, en un despliegue coordinado entre las administraciones y los distintos cuerpos de seguridad.
El Ayuntamiento había confirmado que mantendría activadas todas las unidades policiales disponibles para responder ante cualquier eventualidad. La coordinación con la Subdelegación del Gobierno y la Comisaría Provincial de la Policía Nacional permitió establecer un escenario de vigilancia reforzada en los puntos considerados más sensibles.
La activación de la Unipol adquirió especial relevancia en una jornada en la que las autoridades no querían dejar margen a posibles improvisaciones. La prioridad era impedir que una convocatoria difundida en canales digitales pudiera trasladarse a las calles y afectar a la seguridad ciudadana.
Una convocatoria que apenas tuvo respuesta
Sin embargo, el desarrollo de la tarde terminó ofreciendo una imagen muy diferente a la que se había temido durante los días anteriores.
La concentración anunciada no llegó a reunir una presencia significativa de participantes y la calle del Castillo mantuvo una situación de normalidad durante buena parte de la franja horaria en la que se esperaba que pudieran producirse los incidentes.
A las 18:20 horas, el centro de Santa Cruz presentaba una situación de tranquilidad, con actividad comercial y tránsito de ciudadanos, pese al importante despliegue policial que se extendía desde la calle del Castillo hasta la plaza de España.
La vigilancia continuó durante las horas posteriores. Ya entrada la noche, la Policía Nacional mantenía efectivos y varios furgones en las principales vías comerciales, mientras que la convocatoria seguía teniendo una respuesta muy reducida en la calle.
La presencia policial contrastaba así con la escasa movilización registrada. El dispositivo se mantuvo como medida de prevención ante la posibilidad de que pudieran producirse nuevos movimientos o concentraciones a lo largo de la noche.
Dos detenidos en Tenerife antes de la jornada
La situación de alerta venía precedida, además, por una operación de la Guardia Civil que se saldó el viernes con la detención en Tenerife de dos personas, una de ellas menor de edad, presuntamente relacionadas con la organización y difusión de mensajes que promovían disturbios y saqueos.
La investigación, desarrollada en el marco de la operación Camada, permitió identificar a dos presuntos responsables de difundir instrucciones a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería cifrada.
Entre los posibles objetivos que se investigaban figuraban establecimientos comerciales, mobiliario urbano y miembros de las fuerzas de seguridad.
Las detenciones constituyeron un elemento relevante en la preparación del dispositivo de seguridad, aunque no suponían que las autoridades pudieran descartar por completo la posibilidad de que otras personas secundaran las convocatorias.
Los comerciantes, entre la preocupación y la necesidad de mantener la actividad
La jornada también tuvo consecuencias para el sector comercial de Santa Cruz. La incertidumbre de los días anteriores llevó a algunos establecimientos a adoptar medidas extraordinarias para proteger sus instalaciones, especialmente en la calle del Castillo.
La instalación de paneles de protección en escaparates y fachadas fue una de las imágenes que anticiparon una jornada que se presentaba complicada para los negocios del centro.
Otros comerciantes optaron por extremar las precauciones e incluso adelantar el cierre de sus establecimientos ante el temor a posibles incidentes.
La situación generó una evidente contradicción: mientras las calles mantenían una actividad relativamente normal, los comerciantes tenían que desarrollar su trabajo pendientes de la evolución de una convocatoria que había provocado una importante preocupación.
La asociación empresarial Zona Centro había trasladado previamente sus inquietudes a las administraciones y reclamado medidas para garantizar la seguridad de trabajadores, clientes y empresarios.
Una tarde de máxima vigilancia que terminó marcada por la tranquilidad
Finalmente, el balance de la tarde en Santa Cruz estuvo marcado por la escasa respuesta a la convocatoria y por la ausencia de los disturbios que se habían anunciado en los mensajes difundidos durante los días anteriores.
La imagen de una calle del Castillo protegida, con presencia de numerosos agentes, vehículos policiales y efectivos de la Unipol, terminó imponiéndose a la posibilidad de que se produjeran episodios de violencia.
La jornada dejó, no obstante, una importante lección sobre el impacto que pueden tener las convocatorias difundidas a través de las redes sociales. Sin necesidad de que lleguen a materializarse, pueden generar inquietud entre comerciantes, trabajadores y ciudadanos, además de obligar a movilizar importantes recursos de seguridad.
Santa Cruz pudo desarrollar la tarde-noche de Halloween sin que se materializara el escenario de altercados que había motivado la alerta. La prevención policial, la coordinación entre los distintos cuerpos y la escasa respuesta a la convocatoria fueron los elementos que marcaron una jornada en la que la seguridad estuvo por encima de cualquier otra consideración.











