Al menos 235 muertos y 4.300 heridos han sido reportados por las autoridades de Venezuela pasadas las 24 horas de dos terremotos, de magnitud 7.2 y 7.5, que afectaron principalmente a Caracas y al estado cercano La Guaira, mientras continúan las labores de búsqueda de supervivientes y el Gobierno sigue evaluando los daños materiales.
Hay al menos 2.927 familias damnificadas, 157 desaparecidos reportados, 200 personas atrapadas, 250 edificios dañados y ocho hospitales afectados, algunos de los cuales “han debido ser evacuados”, según el Gobierno.
Sólo en La Guaira más de 100 edificios colapsaron, mientras se mantiene la movilización de más de 100 equipos de maquinaria pesada para las labores de recuperación de personas que se encuentran atrapadas y se espera el despliegue de 11.500 funcionarios de seguridad de distintas instituciones para este viernes.
Un equipo suizo de rescate compuesto por 80 especialistas y ocho perros de búsqueda, acompañado de 18 toneladas de material, ha partido este viernes del aeropuerto de Zúrich con destino a Caracas para ayudar en las tareas de salvamento tras los terremotos que han sacudido el norte del país latinoamericano. A su llegada, los equipos se coordinarán con las autoridades locales para buscar y rescatar a posibles víctimas sepultadas bajo los escombros, indicó el Ministerio de Asuntos Exteriores helvético a través de su cuenta oficial en X.
El equipo es organizado por la Cadena Suiza de Salvamento, en respuesta al llamamiento de internacional de asistencia lanzado por las autoridades venezolanas. El jueves, el presidente Guy Parmelin declaró también en X que Suiza se solidarizaba con Venezuela tras los devastadores terremotos y estaba lista para ayudar en caso de que así se solicitara.
El ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, ha descartado este viernes que exista alerta alguna de tsunami “en ninguna parte del país” tras los potentes terremotos registrados el jueves y que han dejado al menos 235 muertos y más de 4.000 heridos, un mensaje con el que busca transmitir “tranquilidad”.
Cabello, que ha afirmado desde La Guaira, la zona más afectada por los seísmos, que existe una “absoluta tranquilidad en aguas venezolanas”, ha anunciado que el Gobierno “se encuentra desplegado trabajando junto al pueblo”, según ha recogido la cadena de televisión Telesur.
“Queremos hacer una denuncia: gente inescrupulosa, que solo está buscando hacerle daño a nuestro pueblo y a la gente de La Guaira, ha dejado correr el rumor malsano, malintencionado, de que hay una alerta de tsunami. Queremos informar de manera responsable de que no hay alerta de tsunami en ninguna parte de Venezuela”, ha indicado Cabello.
En ciudades de todo el norte de Venezuela, los vecinos se ayudaban mutuamente el jueves a excavar entre los escombros para buscar a sus seres queridos, tras dos terremotos consecutivos que, según las autoridades, se cobraron la vida de más de 230 personas y dejaron miles de heridos la noche anterior.
Los heridos eran rescatados cubiertos de polvo y sangre, y entre ellos había niños y animales. La televisión estatal venezolana mostró imágenes dramáticas de rescates, incluido el de una mujer que quedó atrapada bajo una losa de cemento, con solo un pie descalzo asomando, antes de que los rescatistas deslizaran la placa y la sacaran con vida. Sin embargo, al principio apenas se vieron equipos de búsqueda gubernamentales fuera de la capital, Caracas.
La región costera de La Guaira, al norte de Caracas, sufrió algunos de los daños y víctimas más graves. Allí se encuentra el principal aeropuerto del país, que fue cerrado debido a los daños, lo que complicó los esfuerzos de ayuda.
Muchos quedaron atónitos al ver edificios reducidos a esqueletos, muebles colgando de las ventanas y helicópteros sobrevolando la zona. Muchos edificios quedaron aplastados y en las calles se abrieron con grietas.
Las familias colocaron carteles de personas desaparecidas con fotos de sus seres queridos, mientras otros compartían listas manuscritas de nombres durante la búsqueda. Los venezolanos en el extranjero tenían problemas para comunicarse con sus familiares debido a la interrupción del servicio telefónico en el país.
NOTA: el contenido del texto pertenece a ‘El Mundo’ (Javier Munera) y las imágenes a la Agencia REUTERS (Maxwell Briceno, Leonardo Fernandez Viloria y Gaby Oraa).










