El 27 de marzo de 1977 ocurrió el peor accidente aéreo de la historia. Dos aviones Boeing 747, de Panam Airways y KLM, chocaron en la pista de despegue del aeropuerto Los Rodeos, en Tenerife, Islas Canarias, España, y dejaron 583 muertos.
Una cadena de eventos desafortunados causó la catástrofe. El capitán Robert Bragg, copiloto del avión de Panam, fue uno de los sobrevivientes de la tragedia. Bragg murió en febrero del 2017, pero en marzo del 2016, el programa Witness de la BBC pudo entrevistarlo sobre el desastre que cambió para siempre los procedimientos de seguridad en la aviación internacional. Aquí compartimos su testimonio:
“……. pero justo cuando los dos aviones se estaban moviendo, el tiempo cambió dramáticamente. El aeropuerto de Tenerife está construido en un lugar propenso a llenarse de niebla, le dijo a la BBC en el 2014 Graham Braithwaite, profesor de Investigación de Seguridad y Accidentes de la Universidad de Cranfield, en el Reino Unido. “La pista se llenó de niebla y la visibilidad se redujo a unos 100 metros. Ya no podíamos ver al avión de KLM”, recordó Bragg.
Malos entendidos
Las transcripciones de las grabaciones de ambos aviones indican que hubo confusión en sus cabinas. El avión de Panam recibió la orden de salir de la pista para permitirle al de KLM despegar. Pero no estaba claro qué salida debía tomar, así que seguía en la pista cuando la aeronave de KLM empezó a acelerar.
“Supimos que venía por la pista hacia nosotros por las luces de aterrizaje que estaban brillando. Al principio no nos asustó porque pensé que sabía que estábamos ahí”, contó Bragg. Cuando el copiloto de Panam vio claramente al KLM, ya estaba a unos 60 metros de ellos. “Estaba viniendo por la pista directamente hacia nosotros”, recordó.

“Escuchamos un ‘bum’ muy corto”
“No podía creerlo. No podía creer que se estuviera moviendo. No podía creer que estuviera despegando”, le dijo Bragg a la BBC en el 2016. Bragg calcula que el piloto de KLM iba corriendo a una velocidad de 240 kilómetros por hora. “Empecé a gritar ‘sal de la pista’, ‘sal de la pista’, ‘sal’. Pasó tan rápido, que no tuvimos tiempo de pensar”, contó el copiloto de Panam. “Habrían pasado unos 10 o 15 segundos desde que lo vimos hasta que nos chocó. Nos debe haber visto al mismo tiempo que nosotros lo vimos, porque rotó el avión y subió una llanta para despegar, de manera tan fuerte que golpeó la cola del avión”.
Parecía que el capitán Van Zanten estaba desesperado por despegar por encima del otro Boeing, pero como acababa de recargar combustible, el avión estaba muy pesado. “Escuchamos un ‘bum’ muy corto. El ruido y el movimiento no fueron muy fuertes. Pensé que no nos había chocado”, recordó el sobreviviente. Pero el avión de KLM sí los había chocado. Siguió andando por la pista y luego estalló en llamas, sin dejar ningún sobreviviente.
NOTA: las imágenes pertenecen a la Agencia AFP y a Diario de Avisos. las declaraciones del capitán Robert Bragg fueron realizadas al programa Witness de la BBC, recogidas por el diario digital peruano ‘El Comercio’.







