
Tomando su nombre como homenaje a las tradiciones locales que tienen el fuego como protagonista —como el Resonar del Bucio, la Fiesta del Humo o el Encendido del Risco del Mazapé—, la Milla del Fuego busca no solo fomentar la práctica deportiva como hábito saludable, sino también promocionar el patrimonio histórico y cultural del municipio, logrando una perfecta unión entre deporte, historia y turismo.



“El éxito de esta edición nos demostró que el atletismo sigue siendo el deporte rey en la Villa. La prueba volvió con muchas ganas de seguir consolidando esta cita como una de las más queridas del calendario atlético canario”, explica Jonay Méndez, concejal de Deportes.
“Confirmamos una próxima edición para el año que viene respetando, por supuesto, el espíritu festivo y familiar que caracteriza a este encuentro”.
Por su parte, el alcalde Juan Ramos destacó “la singularidad de que se es de las pocas que se desarrolla en el corazón de un casco histórico tan rico como el ramblero, donde cada zancada permitió disfrutar de un entorno patrimonial único. La Milla del Fuego es deporte, pero también una celebración de nuestra identidad”.
La prueba fue organizada en colaboración con el atleta local José Hernández y su club Trivalle Güímar.










