
Los trabajos se extenderán este semestre por todos los barrancos laguneros. Entre ellos, se encuentran los cauces de las zonas de Tabares, Jiménez y Vinagre, áreas más urbanas como La Vega y alrededores, así como en Mesa Mota. Otros puntos objeto de intervención son El Rodeo y El Ortigal, y la Comarca Nordeste, abarcando las localidades de Valle de Guerra, Tejina, Bajamar y Punta del Hidalgo. También se llevarán a cabo actuaciones en la vertiente suroeste, en los barrancos que pasan por Los Baldíos, San Bartolomé y San Miguel de Geneto.

“Además de retirar enseres abandonados se trabajará en el control de especies invasoras y espontáneas que ha proliferado en los cauces”, explicó, por su parte, Fran Hernández, edil de Servicios Municipales, área que colabora en la ejecución de la actuación. “Estas acciones permitirán controlar esas especies y garantizar que el agua circule sin obstrucciones. Contribuyendo, además, a mejorar nuestro ecosistema y proteger la biodiversidad local”, indicó.
Con esta recuperación ambiental, añadió Galván, “buscamos promover la sostenibilidad y el respeto por el medio ambiente, favoreciendo un manejo adecuado de las aguas pluviales”. “Los barrancos actúan como sistemas naturales de drenaje, y si están en mal estado pueden generar problemas. Al mejorar su capacidad de conducción y restaurar su función ecológica, reducimos riesgos tanto para el entorno, como para los vecinos”, aseveró el edil, subrayando que “más allá de la dimensión técnica y ambiental, esta intervención tiene un impacto social significativo proporcionando a la ciudadanía espacios naturales en buenas condiciones, más limpios y seguros”.
Las autoridades locales incidieron en que “esperamos que esta actuación contribuya también a generar conciencia entre la ciudadanía sobre la importancia de cuidar y mantener en buen estado nuestros entornos naturales y colaborar entre todos a su preservación a largo plazo”.








