


La primera oleada de bombardeos fue dirigida contra los principales dirigentes, incluidos el líder supremo, Ali Jamenéi, y el presidente, Masoud Pezeshkian, según los corresponsales militares de Israel.
El presidente de EE UU, Donald Trump, ha definido la operación como “masiva” y ha instado al pueblo iraní a tomar el poder cuando acabe. Aún se desconocen las consecuencias de los bombardeos e Irán ha quedado sin conexión telefónica ni internet. La respuesta de Teherán ha llegado a Israel y a bases de EE UU en Oriente Próximo. Se han registrado explosiones en Baréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait.

Ese ataque, del que subraya que, como sucedió antes de los bombardeos de junio, “ha ocurrido una vez más durante las negociaciones [de un acuerdo nuclear]”, apunta a un objetivo, según reza la nota: “socavar” la soberanía nacional y la integridad territorial de nuestro querido Irán”.

Tanto el presidente estadounidense como el primer ministro israelí han coincidido en sus respectivas alocuciones en apuntar a un cambio de régimen como objetivo final. Trump ha prometido la “aniquilación” de la Marina iraní, del programa nuclear y de misiles de ese país, y la “muerte segura” para los integrantes de las Fuerzas Armadas, la Policía y la Guardia Revolucionaria Islámica si no se rinden.
“Irán rechazó toda oportunidad de renunciar a sus ambiciones nucleares”, ha manifestado Trump en un vídeo difundido a través de la red Truth Social. “Puede que se pierdan las vidas de valientes héroes estadounidenses y tengamos bajas, algo que suele ocurrir en la guerra, pero lo hacemos, no para ahora; lo hacemos para el futuro y es una noble misión”, ha continuado.
NOTA: el contenido del texto pertenece al digital de El País, mientras que las fotos son de la Agencia Reuters.









