
Atendiendo a esto, Jonay Méndez, segundo teniente de alcalde encargado del área de Ferias, Festejos y Romerías, remarca la importancia que supone “el reconocer el buen trabajo realizado por la Comisión de Fiestas durante el pasado año, que ha dado como fruto un calendario de actividades de excelente calidad. Asimismo, el Consistorio ha prestado tanto apoyo económico como logístico para que todo se desarrolle con todas las garantías”.

La noche de San Juan es tiempo del Resonar del Bucio. Desde que oscurece, los participantes, que aumentan cada año, descienden junto al artesano Ricardo González, tutelar del acto, el sendero del Mazapé antorcha en mano y haciendo sonar el bucio hasta el encuentro de la imagen de San Juan, que espera en la avenida del Casco para recorrer en procesión el camino de vuelta hasta la plaza Rosario Oramas.

Esta tradición tiene clave en la construcción de las más de 300 bolas que luego serán colocadas a lo largo del recorrido y prendidas, cuyo material hasta día de hoy es un secreto familiar que pasa de generación en generación. La noche del día grande de las fiestas acaba con un concierto de Olga Cerpa junto a Mestisay, dentro del programa MARES financiado por el Consistorio y el Gobierno de Canarias.
En el conjunto de tradiciones con mayor arraigo histórico, no se puede obviar la Papada, broche final de los actos en el que cientos de vecinos de todos los núcleos poblacionales se organizan para cenar en comunidad esa noche. Organizados en grupos, cada cual se encarga de aportar un alimento en esta cena colectiva, que sirve como convivencia y como cita para familias que esperan año tras año para la considerada como la “mejor cena del año”.
El programa puede consultarse al completo en la web municipal sanjuandelarambla.es.











