En muy pocos días, la explanada junto a la Avenida Marítima de Santa Cruz de Tenerife volverá a llenarse de luces, música y movimiento. La tradicional feria de atracciones, uno de los símbolos más reconocibles del Carnaval chicharrero, ha iniciado su actividad convirtiéndose en el primer gran termómetro del ambiente festivo que comienza a apoderarse de la capital tinerfeña.
Instalada en el tramo litoral comprendido habitualmente entre el entorno del edificio de Hacienda y el Intercambiador de Transportes, la feria forma parte inseparable del calendario del Carnaval. En este amplio espacio portuario se concentran atracciones mecánicas, puestos de comida, churrerías y servicios complementarios que generan una oferta de ocio destinada tanto a residentes como a miles de visitantes.

La apertura de la feria suele marcar el inicio del pulso ciudadano previo a los días grandes del Carnaval. Familias, grupos de jóvenes y turistas encuentran en este recinto uno de los primeros focos de actividad social, incluso antes de que el Carnaval invada las calles con sus desfiles y concursos.
Este recinto ferial funciona como un espacio festivo paralelo al programa oficial, manteniendo su actividad durante buena parte del calendario carnavalero. Tradicionalmente permanece abierto hasta el denominado ‘domingo de Piñata’, jornada que pone fin a las celebraciones principales.
La feria no es sólo un complemento lúdico. Con el paso de los años se ha consolidado como un espacio donde confluyen tradición popular, actividad económica y convivencia ciudadana. De hecho, suele reunir decenas de instalaciones entre atracciones y puestos gastronómicos, alcanzando cifras superiores a los setenta módulos en algunas ediciones.
Horarios y ritmo de funcionamiento
El funcionamiento de la feria sigue un esquema adaptado al ritmo del Carnaval. Habitualmente abre a media tarde y prolonga su actividad hasta entrada la noche o madrugada en jornadas señaladas.
En ediciones recientes, el horario se ha estructurado de forma general con apertura desde las 17:00 horas entre semana, ampliándose los domingos desde el mediodía. Además, durante los días de Carnaval en la calle la actividad puede extenderse hasta altas horas de la madrugada para atender el incremento de público.
Esta flexibilidad horaria convierte el recinto en un punto de encuentro permanente durante las semanas carnavaleras, con especial afluencia en fines de semana y jornadas festivas.

La feria mantiene su carácter intergeneracional. Las atracciones infantiles conviven con las destinadas a jóvenes y adultos, a lo que se suman espacios gastronómicos tradicionales. La mezcla de sonidos, luces y aromas genera un entorno que forma parte del imaginario colectivo del Carnaval santacrucero.
Además, en los últimos años la organización ha incorporado medidas de accesibilidad, como franjas horarias sin sonido destinadas a personas con diversidad funcional o dentro del espectro autista, reflejando un esfuerzo por hacer el recinto más inclusivo.
En cuanto al coste, el precio de las atracciones suele mantenerse en niveles populares para facilitar la asistencia familiar, con tarifas diferenciadas entre atracciones infantiles, de adultos y las de mayor tamaño, como la noria.
Dimensión social y solidaria
La feria también cumple una función social destacada. Antes de su apertura oficial es habitual que colectivos de menores en riesgo de exclusión social participen en jornadas especiales para disfrutar gratuitamente de las instalaciones. Esta iniciativa refuerza el carácter integrador del Carnaval, considerado una fiesta abierta y participativa.
Este tipo de acciones, organizadas en colaboración con ONG y servicios sociales municipales, han logrado implicar cada año a centenares de menores y familias, reforzando el papel de la feria como espacio comunitario.

La instalación del recinto genera un impacto económico notable. Feriantes, trabajadores del sector hostelero y servicios auxiliares encuentran en estas semanas uno de los periodos de mayor actividad del año. La feria se convierte también en un complemento turístico que amplía la oferta de ocio del Carnaval, considerado uno de los más importantes del mundo.
El flujo de visitantes que recorre la Avenida Marítima en estas fechas contribuye a dinamizar el comercio local y fortalece la imagen festiva y marítima de Santa Cruz, donde la ciudad se abre al Atlántico en un escenario de celebración continua.
Un símbolo inseparable del Carnaval chicharrero
Más allá de su función recreativa, la feria representa un elemento emocional para varias generaciones de santacruceros. Para muchos ciudadanos, recorrer sus calles iluminadas es parte del ritual que anuncia la llegada del Carnaval.
Su presencia junto al litoral crea un paisaje urbano singular donde el bullicio, la música y el color se funden con la cercanía del mar, convirtiendo este espacio en uno de los iconos más reconocibles de las carnestolendas tinerfeñas.
NOTA: las imágenes pertenecen a CANAL 4 TENERIFE (Ricardo Bosch).







