La Fundación CajaCanarias, la Fundación Cristino de Vera – Espacio Cultural CajaCanarias y el Instituto Cervantes presentaron el pasado jueves, 3 de octubre, la exposición Cristino de Vera. El pintor del silencio, en la sala de exposiciones del Instituto Cervantes de París (7, Rue Quentin Bauchart). Comisariada por Juan Manuel Bonet. La muestra está conformada por una selección de 35 obras, entre pinturas y dibujos, además de material biográfico del artista, realizadas entre 1957 y 2004, lo cual permitirá al visitante conocer la poética silenciosa que embarga el trabajo de uno de los creadores más relevantes de la historia del arte español de la segunda mitad del siglo XX. Esta muestra internacional podrá visitarse hasta el próximo 10 de enero de 2025. El horario se establece de martes a jueves, de 10:00 a 20:00 horas, así como viernes y sábados, de 9:30 a 14:30 horas, con entrada libre hasta completar aforo. Toda la información se encuentra disponible a través de www.cajacanarias.com.


Finalmente, Juan Manuel Bonet, tras realizar un minucioso recorrido sobre los inicios artísticos y las principales figuras pictóricas que alimentan el núcleo de su particular estilo, señaló la importancia e influencia de la obra de Zurbarán en Cristino, que se refleja también en otros autores como pueden ser Tàpies, Rothko, Clyfford Still o Gonzalo Chillida. Pintor de la luz y del silencio, practica el arte de la repetición, del asedio, de la variación sobre unos pocos motivos, y su obra cristalina posee un intenso sustrato espiritual, espacio donde se entrelaza con otros autores como Morandi, Fernández o Xavier Valls. Resaltó igualmente la ilusión que supone para Cristino volver a París, una ciudad esencial en su formación, ya que estuvo aquí en 1962 gracias a la beca de la Fundación Juan March, una institución muy importante para el impulso de grandes creadores españoles.

Cristino de Vera. El pintor del silencio es la segunda individual parisina de Cristino de Vera (Santa Cruz de Tenerife, 1931), un solitario del arte que, gracias a una beca de la Fundación Juan March, visitó París en el año 1962, además de otros países europeos. Once años después de aquel viaje, en 1973, el artista exponía de manera individual en la Ciudad de la Luz, en la Galería Suillerot. Así, París vuelve a acoger, cinco décadas después, las obras de Cristino de Vera. La retrospectiva reúne una cuidada selección de 35 pinturas y dibujos del artista tinerfeño, obras realizadas en un amplio marco temporal que abarca desde 1957 hasta 2004, además de una selección bibliográfica y fotografías personales que posibilitarán al visitante adentrarse en la poética silenciosa que embarga su trabajo artístico. Esta muestra se nutre de las dos colecciones más importantes de las piezas del artista en Canarias: la Fundación CajaCanarias y la Fundación Cristino de Vera, fruto de la generosidad del pintor tinerfeño hacia estas instituciones, además de piezas pertenecientes a colecciones particulares.

La temática de la muerte permea la obra de Cristino de Vera, influenciada por el universo negro de Solana y Brueghel. Los cráneos, mayormente humanos, transmiten un sentimiento de la breve existencia, mientras que los cementerios ilustran su fascinación por este aspecto inevitable de la vida. Cráneo y Toledo y Dos cráneos pueden contemplarse en esta individual francesa del tinerfeño.

Junto a los lienzos, la muestra presenta un conjunto de dibujos en tinta china realizados con espíritu de geometría y el inconfundible trazo fino del tinerfeño.
La exposición Cristino de Vera. El pintor del silencio es una oportunidad única para profundizar en un artista polifacético cuya obra, impregnada de emotividad y minimalismo, se enraíza en la rica tradición artística española.
Cristino de Vera
Cristino de Vera nació en Santa Cruz de Tenerife el 15 de diciembre de 1931. Formado en la Escuela de Artes y Oficios de su ciudad natal, donde le influyó poderosamente Mariano de Cossío, miembro de una ilustre saga cántabra, y adepto, en la preguerra, al realismo mágico, Cristino de Vera dejó atrás, al decidirse por la pintura, una primera vocación de marino.

La primera exposición colectiva en la que participa Cristino de Vera fue en la Galería Xagra en 1952 y la primera individual data de 1954 en la Galería Estilo. A partir de entonces, su obra ha sido objeto de la crítica más especializada del país, que ha coincidido en resaltar los valores profundamente espirituales de su pintura.
En 1960 fue merecedor del Premio de la Fundación Juan March y en 1962, gracias a una beca de la misma institución, con la que viaja por Italia, Francia, Bélgica y Holanda. Tuvo también la oportunidad de recorrer la península, enamorándose de los paisajes de Castilla que tan bien refleja en sus lienzos.

Su inmejorable carrera artística le hace merecedor de ocupar un capítulo en la Historia del Arte contemporáneo español, así como el reconocimiento oficial y múltiples galardones, Medalla de Oro de Canarias 1996, Premio Nacional de Artes Plásticas 1998, Medalla de Oro a las Bellas Artes 2002, Premio Canarias de Bellas Artes e Interpretación 2005.

Su obra se encuentra presente en las colecciones de arte de diversos museos, entre ellos, el Reina Sofía, el Museo Municipal de Arte Contemporáneo de Madrid, el Museo de Bellas Artes de Bilbao, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo, el Museo del Monasterio de Silos, el Instituto Valenciano de Arte Moderno, la Fundación César Manrique, el Museo Internacional de Arte Contemporáneo, el Centro Atlántico de Arte Moderno, el Tenerife Espacio de las Artes y el Museo Municipal de Bellas Artes de Tenerife.
Pintor que escribe, lo principal de su producción en ese campo queda recogido en su libro La palabra en el lienzo (2006), editado por CajaCanarias.







