
El máximo representante del Consistorio recordó que ‘Pipo’ “representaba una forma de entender el deporte especialmente valiosa para este municipio, a través de su compromiso sin estridencias, el apoyo constante a los clubes y la capacidad de hacer comunidad desde lo cotidiano. Su figura simboliza a tantas personas que, sin ocupar titulares ni levantar trofeos, son esenciales para que el deporte lagunero tenga alma, continuidad y arraigo”.
Felipe Hernández Gil desarrolló su labor profesional como responsable del Pabellón Juan Ríos Tejera, una instalación emblemática para varias generaciones de deportistas, clubes, árbitros, entrenadores y aficionados. Desde ese espacio, no fue únicamente una persona encargada del funcionamiento cotidiano de una instalación municipal, sino que también destacó por su cercanía, amabilidad y compromiso.
Su vinculación con el Club Baloncesto Canarias y con la Peña San Benito forma parte de la memoria sentimental del baloncesto lagunero. Pipo fue aficionado aurinegro, directivo de la Peña San Benito y una persona siempre dispuesta a colaborar, acompañar y sumar desde la discreción, pero dejando una huella evidente en quienes compartieron con él esa pasión por esta disciplina.
Tras su reciente fallecimiento, el entorno deportivo lagunero y tinerfeño expresó de forma pública su pesar y reconocimiento. El Club Baloncesto Canarias, la Peña San Benito, el Ayuntamiento de La Laguna y numerosas personas vinculadas al deporte destacaron su calidad humana, su implicación y el vacío que deja en una comunidad que lo apreciaba profundamente.







