La presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, rechaza implantar peajes en la TF-1 y la TF-5 y asegura que el Gobierno insular no ha tomado ninguna decisión para cobrar a los conductores, pese a que el PIMSIT contempla la tarificación por congestión como una alternativa de movilidad.
La presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, ha rechazado de forma expresa la implantación de peajes en las principales autopistas de la Isla y ha querido despejar cualquier duda sobre la posición del actual Gobierno insular después de que el Plan Insular de Movilidad Sostenible de Tenerife (PIMSIT) haya vuelto a poner sobre la mesa la posibilidad de establecer sistemas de tarificación por congestión.
La declaración de Dávila se produce después de que Canal 4 Tenerife adelantara ayer la polémica generada por la inclusión de esta posibilidad en el PIMSIT, un documento que contempla diferentes alternativas para afrontar uno de los principales problemas de Tenerife: la congestión de sus carreteras. El plan fue aprobado definitivamente por el Consejo de Gobierno del Cabildo el pasado 23 de septiembre.
La presidenta insular ha sido contundente al marcar distancias con cualquier eventual cobro a los conductores. “No soy partidaria de poner peajes en las carreteras de Tenerife. No vamos a hacer pagar a los tinerfeños por desplazarse”, ha señalado.
Dávila ha insistido en que no existe ninguna decisión política adoptada por el actual Gobierno del Cabildo para implantar peajes en la TF-1 o en la TF-5. Su argumento central pasa por diferenciar entre las medidas que aparecen recogidas como escenarios o alternativas dentro de un documento de planificación y aquellas que finalmente son asumidas por una administración para su ejecución.
El PIMSIT contempla la tarificación por congestión
El debate se ha intensificado después de conocerse que el PIMSIT incluye entre sus actuaciones la posibilidad de establecer “peajes urbanos y tarifas por congestión” en determinados puntos de la red viaria insular.
Según la documentación difundida sobre el plan, la medida contempla sistemas de tarificación en algunos de los principales accesos a Santa Cruz de Tenerife, La Laguna y el sur de la Isla, incluyendo tramos de la TF-1, la TF-5 y la TF-2. El planteamiento está vinculado a escenarios futuros y no supone, por sí mismo, que exista un calendario inmediato para comenzar a cobrar a los conductores.
Además, la legislación actualmente vigente en Canarias no permite cobrar directamente por el uso de las carreteras, por lo que la eventual aplicación de un sistema de estas características requeriría previamente cambios normativos.
Es precisamente este matiz el que Dávila ha querido poner sobre la mesa: que una medida figure en el PIMSIT no significa que el Cabildo haya decidido ejecutarla.
“Una cosa es planificar y otra decidir”
La presidenta del Cabildo ha defendido que un plan de movilidad a largo plazo debe analizar distintos escenarios y alternativas para hacer frente a la congestión, pero ha rechazado que la mera aparición de una medida en ese documento pueda interpretarse como una decisión tomada.
Dávila ha reclamado así “rigor y responsabilidad” en el debate público sobre el PIMSIT y ha insistido en que el Gobierno insular no está trabajando actualmente para establecer peajes en las dos grandes autopistas de Tenerife.
La consejera insular de Movilidad, Eulalia García, ha incidido en la misma idea y ha subrayado que el PIMSIT es una herramienta de planificación que estudia diferentes posibilidades para afrontar los problemas de movilidad de la Isla. La documentación oficial del Cabildo define el PIMSIT como el instrumento destinado a planificar el modelo de movilidad de Tenerife durante los próximos 20 años.
Primero, alternativas al vehículo privado
La presidenta insular ha situado el debate en otro punto: antes de plantear cualquier medida que pueda suponer un coste para el conductor, deben existir alternativas reales al vehículo privado.
En este sentido, Dávila ha defendido como prioridades el incremento de la capacidad y las frecuencias del transporte público, la mejora de TITSA, la implantación de carriles BUS-VAO, la construcción de aparcamientos disuasorios y la mejora de las conexiones entre los distintos medios de transporte.
El planteamiento del Cabildo pasa, por tanto, por intentar reducir la dependencia del vehículo privado mediante una oferta de transporte público que permita a los ciudadanos disponer de una alternativa efectiva para sus desplazamientos diarios.
La presidenta ha resumido su posición con otra frase especialmente contundente: “El atasco no se resuelve cobrando. Se resuelve consiguiendo que haya alternativas mejores al coche”.
El origen del PIMSIT entra también en el debate político
La controversia tiene además una segunda derivada política. Dávila ha recordado que la elaboración del PIMSIT comenzó durante el anterior mandato, cuando el Cabildo estaba presidido por el socialista Pedro Martín.
El propio portal de participación del Cabildo confirma que el proceso de elaboración del plan ya estaba en marcha entonces y que se abrió una primera consulta pública para recabar aportaciones de la ciudadanía y de las entidades relacionadas con la movilidad.
La presidenta sostiene que la posibilidad de establecer sistemas de tarificación ya aparecía en el documento de avance elaborado durante aquella etapa y que durante el proceso de exposición pública no se presentaron alegaciones destinadas a eliminar esa alternativa, según ha defendido el actual Gobierno insular.
El PSOE de Tenerife, por su parte, ha reclamado posteriormente que la posibilidad de implantar peajes sea retirada del PIMSIT y ha pedido a Dávila que traduzca su rechazo público a una modificación del documento.
De esta manera, la discusión sobre los peajes se ha convertido también en un debate sobre el contenido definitivo del plan y sobre la responsabilidad política de cada etapa en su elaboración.
Un debate que va más allá del peaje
El trasfondo de la polémica es, en cualquier caso, uno de los grandes problemas estructurales de Tenerife: los atascos y la saturación de las principales vías de comunicación.
La TF-1 y la TF-5 concentran diariamente miles de desplazamientos y soportan importantes niveles de congestión, especialmente en los accesos al área metropolitana y en determinados tramos del sur de la Isla.
El PIMSIT plantea distintas actuaciones para intentar modificar este modelo de movilidad durante las próximas décadas. Pero la posición expresada ahora por Rosa Dávila pretende despejar una de las principales dudas surgidas tras conocerse el contenido del plan: el Gobierno insular no contempla actualmente cobrar a los tinerfeños por utilizar las principales autopistas de la Isla.
La presidenta ha querido dejarlo claro: la inclusión de los peajes como posibilidad dentro del PIMSIT no equivale a una decisión para implantarlos.
Y mientras continúa el debate político sobre el futuro modelo de movilidad, Dávila sitúa el foco en aumentar el transporte público, mejorar las infraestructuras y ofrecer alternativas al coche antes de plantear cualquier fórmula que pueda afectar económicamente a los conductores.









