
Según informaron los controladores aéreos, cuando el vuelo con destino a Alicante llevaba solo 30 minutos en el aire, la aeronave tuvo que dar la vuelta, regresando al aeropuerto de Tenerife Norte por la conflictividad de uno de los pasajeros.
Controladores lograron organizar el tráfico para que el avión tomara tierra a la mayor brevedad posible y efectivos de la Guardia Civil esperaron a pie de avión para identificar al hombre.
Penas por un incidente como el ocurrido en Tenerife
Cuando un avión debe regresar al aeropuerto por el comportamiento conflictivo de un pasajero, el incidente se considera grave y puede tener consecuencias penales y económicas importantes. En estos casos, el comandante está obligado a priorizar la seguridad y puede decidir el retorno inmediato o el aterrizaje de emergencia.
El pasajero responsable puede ser detenido a su llegada y enfrentarse a delitos contra la seguridad aérea, coacciones, desobediencia a la tripulación o incluso atentado contra la autoridad, dependiendo de la gravedad del caso. Las penas pueden incluir multas elevadas, indemnizaciones a la aerolínea por los costes del desvío (combustible, retrasos, compensaciones a otros pasajeros) e incluso penas de prisión que pueden llegar a los cinco años si se pone en riesgo la seguridad del vuelo.
NOTA: información obtenida a través del perfil ‘X’ de Controladores Aéreos (@controladores).







