
Ante la situación, y con el objetivo de reducir al máximo el tiempo de vuelo, se procedió a recortar la ruta en la medida de lo posible, mientras se coordinaba con los servicios del aeropuerto la atención sanitaria que debía recibir el pasajero una vez la aeronave tomara tierra.
La prioridad durante esos momentos fue facilitar una llegada lo más rápida y segura posible y permitir que los equipos sanitarios pudieran acceder al pasajero inmediatamente después del aterrizaje.
Este tipo de situaciones obliga a extremar la coordinación entre la tripulación y los servicios en tierra, especialmente cuando se trata de pasajeros que presentan problemas médicos de carácter potencialmente grave.
El vuelo continuó su operación hacia Tenerife Sur, donde se había preparado el dispositivo necesario para atender al pasajero tras su llegada.
La información disponible inicialmente no concreta la identidad del afectado ni la evolución posterior de su estado de salud. Desde los servicios que comunicaron la incidencia trasladaron sus mejores deseos para su recuperación.
Un vuelo marcado por la emergencia médica que obligó a acelerar la llegada a Tenerife para poner al pasajero en manos de los servicios sanitarios.







