Los primeros compases de la Semana Santa 2026 estuvieron marcados por la continuidad de un modelo que en Zamora se vive con especial autenticidad: recogimiento, disciplina y respeto absoluto por los desfiles procesionales. Desde los días iniciales, las cofradías fueron llenando calles y plazas con sus hábitos característicos, acompañadas por cornetas, tambores y el silencio del público.
Los medios locales destacaron el papel de las hermandades, los cargadores y músicos, subrayando el esfuerzo colectivo que sostiene cada desfile.
A medida que avanzaba la semana, el pulso emocional fue en aumento. El Miércoles Santo marcó la entrada en los días grandes con procesiones tan emblemáticas como la de las Capas Pardas, reafirmando la singular identidad zamorana.
El Lunes Santo: la fuerza simbólica de la Tercera Caída
Uno de los momentos más significativos de toda la Semana Santa zamorana volvió a vivirse el Lunes Santo con la procesión de la Hermandad de Jesús en su Tercera Caída.
Fundada en 1942 con un claro sentido memorial hacia los caídos, esta cofradía mantiene un carácter profundamente emocional y simbólico.
El desfile recorrió el casco urbano con sus tres pasos —Jesús en su Tercera Caída, la Despedida y la Virgen de la Amargura— en un ambiente de recogimiento que fue creciendo a medida que avanzaba la tarde.
Pero el instante culminante llegó, como es tradición, en la Plaza Mayor.
“Zamora canta”: La muerte no es el final
Tras la llegada del cortejo, se produjo uno de los actos más sobrecogedores de toda la Semana Santa: En ese momento, Zamora se detuvo. La multitud, los cofrades y las bandas quedaron suspendidos en una atmósfera de absoluto respeto mientras sonaban los primeros compases de “La muerte no es el final”.
Este canto, profundamente ligado al homenaje a los difuntos, fue interpretado por el coro mientras los pasos se mecían levemente, creando una escena de enorme carga simbólica. Según la tradición de la cofradía, este acto sirve como oración por los hermanos fallecidos, integrando música, movimiento y silencio en un único lenguaje emocional.







