La tragedia se ha apoderado este domingo de las aguas del Mediterráneo frente a la costa norte de Chipre después de que un ferry de pasajeros, con 267 personas a bordo —259 pasajeros y ocho tripulantes—, naufragara poco después de abandonar el puerto de Kirenia (Kyrenia) con destino a Tasucu, en la provincia turca de Mersin. El balance provisional asciende ya a seis personas fallecidas, mientras los equipos de emergencia continúan trabajando para localizar y rescatar a quienes pudieran permanecer en el agua.
El siniestro se produjo poco después de la salida del buque, cuando la embarcación comenzó a hacer agua por causas que todavía no han sido determinadas. El capitán lanzó una llamada de socorro y, en cuestión de minutos, se puso en marcha un amplio dispositivo de búsqueda y rescate en una zona situada frente a Kirenia, a aproximadamente cuatro millas náuticas —unos siete kilómetros y medio— de la costa, según las primeras informaciones difundidas por las autoridades y medios turcos.
La situación se complicó rápidamente. El ferry, de tipo catamarán y operado por la compañía Filo Denizcilik, terminó volcando mientras sus ocupantes trataban de ponerse a salvo. Imágenes difundidas desde la zona muestran a numerosos pasajeros provistos de chalecos salvavidas, algunos de ellos en el agua y otros sobre la embarcación volcada, mientras las unidades de rescate se aproximaban para evacuarles.
Un rescate contrarreloj
La respuesta de los servicios de emergencia fue inmediata. Unidades de la Guardia Costera, embarcaciones civiles y medios aéreos fueron movilizados para intervenir en el naufragio y localizar a los pasajeros. Los supervivientes fueron trasladados hasta el puerto de Kirenia, donde se desplegaron ambulancias y equipos sanitarios para prestar asistencia a los afectados. Algunos de los rescatados tuvieron que ser trasladados posteriormente a centros hospitalarios.
El primer ministro de la administración turcochipriota, Ünal Üstel, confirmó el fallecimiento de al menos seis personas y aseguró que se habían movilizado todos los medios disponibles. Las autoridades establecieron además un equipo de gestión de crisis encargado de coordinar las operaciones de emergencia y ordenaron mantener de forma ininterrumpida las labores de búsqueda y salvamento.
El alcalde de Kirenia, Murat Şenkul, calificó la situación de «muy grave» durante las primeras horas del operativo. En una primera fase se informó de que 159 personas habían sido localizadas o trasladadas a tierra, mientras posteriormente el primer ministro turcochipriota elevó la cifra de rescatados a 172. La diferencia entre los balances responde a que las operaciones seguían en curso y las cifras se iban actualizando a medida que los supervivientes eran localizados.
El barco, rumbo a Turquía
El ferry había partido del puerto de Kirenia en dirección al puerto turco de Tasucu, situado en la provincia de Mersin, en la costa mediterránea de Turquía. El trayecto marítimo es una de las conexiones habituales entre el norte de Chipre y la costa meridional turca.
Según las informaciones difundidas por las autoridades, la embarcación comenzó a tener problemas poco después de abandonar el puerto. El aviso de emergencia fue lanzado cuando el barco comenzó a llenarse de agua. Por el momento, no existe una explicación oficial sobre qué provocó la entrada de agua ni por qué el buque terminó volcando y hundiéndose. La investigación deberá determinar si se produjo un fallo estructural, una avería, un problema técnico o cualquier otra circunstancia que desencadenara el accidente.
Las condiciones del mar también están siendo analizadas como uno de los factores que pudieron dificultar las labores de rescate, aunque no se ha establecido que el estado de la mar fuese la causa del naufragio. Las autoridades han insistido en que las circunstancias exactas del accidente todavía están bajo investigación.
Cooperación ante una tragedia
El naufragio se produce además en un escenario político especialmente complejo. El norte de Chipre está administrado por la autoproclamada República Turca del Norte de Chipre, reconocida internacionalmente únicamente por Turquía. La isla permanece dividida desde 1974, con una zona norte bajo administración turcochipriota y una zona sur bajo el control de la República de Chipre.
Precisamente ante la gravedad del accidente, el Centro Conjunto de Coordinación de Rescate de Lárnaca (JRCC), dependiente de la República de Chipre, manifestó su disposición a colaborar con las operaciones de búsqueda y rescate. Según Cyprus Mail, el centro comunicó que estaba preparado para aportar medios de búsqueda y salvamento aéreo si fueran necesarios, a través de los canales correspondientes.
El gesto pone de manifiesto que, ante una emergencia de esta magnitud, la prioridad inmediata ha sido la seguridad de las personas y la localización de los desaparecidos, por encima de las profundas diferencias políticas que dividen a la isla.
Una tragedia todavía abierta
Con siete víctimas mortales confirmadas y más de 170 personas rescatadas, el balance continúa siendo provisional. Los equipos de emergencia mantienen desplegados medios marítimos y aéreos mientras se intenta determinar si todos los ocupantes del ferry han sido localizados.
La escena que dejan las imágenes del accidente es la de una embarcación volcada en mitad del Mediterráneo y numerosos pasajeros tratando de mantenerse a flote con sus chalecos salvavidas mientras llegaban las unidades de rescate. Una emergencia que se desencadenó apenas unos minutos después de una travesía que debía ser rutinaria y que terminó convertida en una operación contrarreloj para salvar cientos de vidas.
Las autoridades deberán esclarecer ahora qué ocurrió exactamente a bordo del ferry, por qué comenzó a hacer agua y si existió algún problema previo que pudiera haber sido detectado antes de la salida. Mientras tanto, las labores de búsqueda continúan con un único objetivo: encontrar a todos los ocupantes y cerrar cuanto antes el dramático balance de una tragedia marítima que ya deja al menos seis muertos frente a las costas del norte de Chipre.









