La investigación sobre el accidente aéreo ocurrido el pasado 22 de marzo en el aeropuerto LaGuardia de Nueva York vuelve a situar a los controladores aéreos en el centro de la polémica. Según fuentes conocedoras de las pesquisas, dos controladores abandonaron sus puestos aproximadamente una hora antes de que terminara su turno, dejando a sus compañeros sin el refuerzo previsto en una noche especialmente complicada por el elevado volumen de tráfico aéreo.
El accidente se produjo cuando un avión regional Air Canada Express, procedente de Montreal, aterrizó en LaGuardia y terminó colisionando con un vehículo de bomberos de la Autoridad Portuaria que se encontraba cruzando la pista. El impacto provocó la muerte de los dos pilotos del avión, Antoine Forest, de 30 años, y Mackenzie Gunther, de 24, y dejó decenas de personas heridas.
Una torre con menos efectivos de los previstos
La nueva revelación afecta directamente a la gestión del tráfico aéreo durante aquella noche. Los dos controladores que se marcharon antes de tiempo estaban, según las fuentes citadas por distintos medios estadounidenses, programados para continuar trabajando cuando se produjo la tragedia.
Su salida habría dejado únicamente a dos controladores en la torre en el momento del accidente. Esa dotación puede ser habitual durante determinados turnos nocturnos de LaGuardia, cuando normalmente disminuye considerablemente el número de operaciones, pero aquella noche las circunstancias eran muy diferentes.
Las condiciones meteorológicas habían provocado numerosos retrasos durante la jornada, lo que hizo que una cantidad inusualmente elevada de vuelos se concentrara en las últimas horas del día. Según los datos citados por Associated Press, después de las 22.00 horas el volumen de llegadas y salidas llegó a superar en más del doble lo inicialmente previsto.
A ello se sumó otra emergencia que estaba siendo atendida en el aeropuerto, relacionada con un avión de United Airlines. Los controladores tuvieron que reorganizar sus funciones mientras continuaban gestionando el tráfico que entraba y salía de LaGuardia.
El avión y el vehículo de emergencias, en la misma pista
La secuencia que terminó en tragedia se produjo poco antes de la medianoche. El avión de Air Canada recibió autorización para aterrizar y, aproximadamente 12 segundos antes de que el avión tomara tierra, el vehículo de bomberos recibió autorización para cruzar la pista activa.
La coincidencia de ambas operaciones desembocó en la colisión.
Uno de los elementos que están siendo analizados por la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTSB) es precisamente cómo se produjo la coordinación entre el aterrizaje del avión y el movimiento del vehículo de emergencias.
La investigación preliminar también ha puesto sobre la mesa otros factores. El camión de bomberos no disponía de un transpondedor que permitiera su detección por el sistema de vigilancia de superficie ASDE-X, circunstancia que pudo impedir que determinados sistemas de seguridad alertaran de su presencia en la pista.
Por tanto, los investigadores no están manejando el accidente como consecuencia de una única actuación, sino como una posible combinación de fallos humanos, problemas de coordinación, limitaciones de los sistemas de detección y unas condiciones operativas especialmente exigentes.
La FAA estudia despedir a los dos controladores
La revelación sobre la marcha anticipada de los dos trabajadores ha provocado ahora una nueva crisis en la Administración Federal de Aviación estadounidense (FAA).
Según las informaciones publicadas por Reuters, Associated Press y otros medios, la FAA está tomando medidas para despedir a los dos controladores. La agencia considera que abandonar el puesto antes de finalizar oficialmente el turno podría constituir una irregularidad relacionada con el registro horario.
La práctica de abandonar el puesto antes de la hora establecida es conocida informalmente dentro del sector como “early shove”. Las autoridades estadounidenses están investigando si esta práctica se había convertido en una costumbre tolerada en determinadas instalaciones de control aéreo.
La situación también ha puesto de nuevo el foco sobre uno de los grandes problemas de la aviación estadounidense: la falta de suficientes controladores aéreos.
La FAA y el sindicato que representa a estos profesionales, la National Air Traffic Controllers Association (NATCA), mantienen conversaciones sobre las acusaciones. El sindicato ha confirmado que está abordando el asunto con la FAA, aunque no ha querido pronunciarse públicamente sobre las circunstancias concretas de los dos trabajadores.
Una noche especialmente complicada
La importancia de la salida anticipada de los dos controladores reside en el contexto en el que se produjo. No se trataba de una noche normal en LaGuardia.
Los retrasos provocados por las condiciones meteorológicas habían desplazado numerosos vuelos hacia las últimas horas del día. Cuando se produjo el accidente, los controladores estaban gestionando un volumen de operaciones considerablemente superior al habitual para ese tramo horario.
En esas circunstancias, disponer de dos profesionales adicionales que estaban previstos en la planificación podía haber proporcionado un margen de seguridad y una capacidad de respuesta mayor. Sin embargo, la NTSB todavía no ha establecido que la ausencia de esos dos controladores fuera una causa directa del accidente.
Ese matiz resulta fundamental. La investigación continúa abierta y las autoridades todavía tienen que determinar qué peso tuvo cada uno de los factores que confluyeron aquella noche.
39 personas fueron trasladadas a hospitales
El siniestro tuvo consecuencias especialmente graves. Los dos pilotos del avión fallecieron y 39 personas fueron trasladadas a hospitales, seis de ellas con heridas consideradas graves. Los dos integrantes de la dotación del vehículo de bomberos también resultaron heridos, aunque posteriormente fueron dados de alta y continuaron su recuperación en sus domicilios.
Una tripulante de cabina sobrevivió después de salir despedida del avión y terminar sobre la pista. El aparato, un CRJ900 regional, transportaba 76 personas.
El accidente fue especialmente significativo para LaGuardia, ya que se convirtió en el primer accidente mortal registrado en este aeropuerto en 34 años.
Una investigación que apunta a varios fallos
La nueva información sobre los controladores añade ahora otra pieza al complejo rompecabezas que intenta reconstruir la NTSB.
Hasta el momento, los investigadores han examinado cuestiones como la autorización para que el vehículo de emergencias accediera a la pista, la ausencia de un transpondedor en el camión, los sistemas de alerta de superficie, la coordinación entre los controladores y las circunstancias operativas excepcionales que se registraron aquella noche.
Ahora se incorpora una nueva cuestión: si la torre de control disponía realmente de todos los efectivos que estaban previstos durante una de las franjas más críticas de la noche.
La FAA ha defendido públicamente una política de tolerancia cero ante conductas que puedan comprometer la seguridad o la eficiencia del sistema nacional de espacio aéreo.
La conclusión definitiva, sin embargo, tendrá que esperar al informe final de la NTSB. La marcha anticipada de los dos controladores es un hecho que está siendo investigado, pero no puede presentarse por ahora como la causa del accidente.
Lo que sí vuelve a quedar en evidencia es la extrema complejidad de la seguridad aeroportuaria: un aterrizaje, un vehículo de emergencia, una pista activa, una torre sometida a una carga de trabajo excepcional y varios sistemas de seguridad tuvieron que funcionar correctamente y de manera coordinada. Aquella noche, una cadena de circunstancias terminó provocando una de las tragedias aéreas más graves sufridas por LaGuardia en las últimas décadas.
NOTA: las imágenes pertenecen a las Agencias Reuters y AP.









