“La insatisfacción corporal no es solo una cuestión de autoestima. Es también un factor que aumenta la vulnerabilidad de las mujeres ante la violencia de género” es una de las conclusiones del Proyecto Venus II. Esta segunda fase del estudio se presentó el pasado jueves (18 de junio) organizado por el Ayuntamiento de Adeje a través del Área de Igualdad y Diversidad que dirige José Antonio López Delgado.
El concejal señaló que “este estudio nos obliga a ampliar la mirada sobre la violencia de género. Hablar de cuerpos y de presión estética es hablar de las condiciones en las que muchas mujeres construyen su identidad y toman decisiones sobre sus relaciones. Desde el Ayuntamiento de Adeje seguimos comprometidos con apoyar investigaciones y espacios que nombren estas realidades”.
Los resultados fueron presentados por Laura Cuaresma, trabajadora y educadora social, y Alba Martín Aparicio, trabajadora social, ambas integrantes de la Asociación Actúa, que impulsa el proyecto con el apoyo del Ministerio de Igualdad.
Esta segunda fase tuvo como objetivo escuchar directamente a las mujeres. Para ello, entre enero y junio de 2026 se recogieron 178 encuestas válidas, se realizaron dos grupos de discusión con mujeres que habían vivido relaciones de violencia de género y se llevaron a cabo siete entrevistas individuales en profundidad.
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que la insatisfacción con el propio cuerpo no aparece como un episodio puntual, sino como un estado que acompaña a las mujeres desde la infancia y condiciona su autoestima y su forma de relacionarse. La presión estética, recibida desde edades muy tempranas a través del entorno familiar y social, genera en muchas mujeres la convicción de que su valor personal depende de encajar en un determinado canon físico.
Esta convicción tiene consecuencias directas en las relaciones de pareja. La investigación muestra que muchas mujeres han asumido que su cuerpo limitaba sus posibilidades de ser queridas, lo que las llevó a establecer vínculos desde una posición de inferioridad o deuda.
Una de las frases recogidas en el estudio lo expresa con claridad: “Si te sientes linda, eliges al que quieras. Cuando no te sientes tan bonita, hay que decirle que sí al que te eligió”. El estudio documenta además cómo, una vez consolidada la relación, algunos agresores utilizaron las inseguridades corporales de las mujeres como herramienta de control, mediante críticas al aspecto físico, imposición de hábitos o comentarios sobre los cambios del cuerpo tras la maternidad o el envejecimiento.
El estudio identifica además el mandato social de tener pareja como otro factor de vulnerabilidad. La investigación muestra que el 40,4% de las participantes siente “bastante” presión social para encontrar pareja y que el 29,2% la percibe de forma constante. Muchas mujeres describieron haber crecido con la convicción de que quedarse sola era un fracaso, lo que las llevó a establecer relaciones desde una posición de agradecimiento por haber sido elegidas. Esta dinámica, según concluye el estudio, desactiva los mecanismos de defensa y predispone a tolerar conductas de control. El 33,7% de las participantes reconoció haber aceptado conductas perjudiciales por miedo a perder la relación.
En cuanto al uso del cuerpo como herramienta de maltrato, el estudio documenta patrones concretos que los agresores emplean una vez consolidada la relación: comparaciones con otras mujeres, críticas al peso, control de la alimentación y de la ropa, e imposición de rutinas de ejercicio. Un patrón especialmente frecuente es la instrumentalización de los cambios físicos ligados a la maternidad o al envejecimiento para generar dependencia. Una de las participantes relató que su pareja le repetía que nadie más la querría después de tener un hijo. Otra explicó que le retiraban comida del carro de la compra. El estudio concluye que la violencia estética no desaparece con el fin de la relación: años después, muchas mujeres siguen experimentando estados de vigilancia constante sobre su propio cuerpo.
La jornada incluyó el testimonio en directo de Catalina de la Paz, una de las mujeres participantes en el estudio, quien habló del proceso de escribir su propia historia como parte de su reconstrucción personal. El acto concluyó con una intervención artística de Alba González Fernández elaborada a partir de los mensajes que las asistentes escribieron de forma anónima al inicio de la jornada sobre su relación con el propio cuerpo.
El Proyecto Venus II es una iniciativa de la Asociación Actúa con financiación del Ministerio de Igualdad y la colaboración del Ayuntamiento de Adeje.










