
La jornada transcurrió en un buen ambiente de camaradería, recorriendo senderos entre pinares, admirando la belleza de los barrancos y descubriendo las ruinas del Aserradero, testimonio de la antigua industria maderera y resinera que antaño impulsó la economía de la zona.
Como broche final a esta experiencia enriquecedora, las personas participantes disfrutaron de una degustación de vino local y queso de cabra fresco. Esta iniciativa del Ayuntamiento de Candelaria busca fomentar el conocimiento y la valoración del patrimonio natural y cultural de la isla, a la vez que promueve hábitos de vida saludables y el turismo sostenible.







