El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha anunciado este martes 3 de noviembre su dimisión en Madrid tras el accidente ferroviario de Urda (Toledo), que ha causado 69 muertos. También renuncia a formar parte de las listas del PSOE para las elecciones generales del 29 de noviembre, en una decisión marcada por la presión política y las exigencias de responsabilidades.
Óscar Puente anuncia su dimisión como ministro de Transportes tras la tragedia ferroviaria de Urda y renuncia a las listas del PSOE
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha anunciado esta tarde-noche su dimisión al frente del Ministerio, en una decisión que ha comunicado durante su última intervención en la Diputación Permanente del Congreso de los Diputados, en Madrid. El anuncio se ha producido después de una extensa comparecencia parlamentaria en la que ha tenido que dar explicaciones sobre el accidente ferroviario de Urda (Toledo), que ha dejado 69 víctimas mortales.
Puente también ha anunciado que renuncia a formar parte de las listas electorales del PSOE para las elecciones generales del próximo 29 de noviembre, en las que estaba previsto que encabezara la candidatura socialista por Valladolid.
La decisión supone un giro en la posición que el propio ministro había mantenido durante la jornada. Apenas unas horas antes, tras la reunión del Consejo de Ministros celebrada en el Palacio de la Moncloa, había descartado abandonar el Ejecutivo y defendido que no había adoptado ninguna decisión, ni por acción ni por omisión, que hubiera contribuido a provocar el siniestro ferroviario.
Sin embargo, la presión política y las reclamaciones de responsabilidades tras la tragedia han terminado marcando el desenlace de una jornada especialmente complicada para el titular de Transportes.
Una decisión vinculada a las víctimas
Durante su intervención final en la Diputación Permanente, Puente justificó su decisión apelando a la responsabilidad política, la dignidad y el respeto a las víctimas de los dos grandes accidentes ferroviarios registrados en España en menos de un año.
«Un ministro de Transportes de un país como España no puede continuar en su cargo con dos accidentes de esta gravedad en menos de un año», manifestó.
El ya ministro dimisionario añadió que, con independencia de que exista o no una responsabilidad directa en los siniestros, consideraba que su continuidad no era compatible con la gravedad de lo sucedido.
«Es una cuestión de dignidad política, de coherencia y de empatía con las víctimas», señaló ante los representantes de los distintos grupos parlamentarios.
Puente explicó también que había tomado la decisión sobre su futuro cuando se dirigía al centro de control de Adif el día de la tragedia, aunque había decidido hacerla pública una vez que consideraba atendido el trabajo más urgente relacionado con el accidente.
«No hay que hacer ningún drama; el drama es el de las víctimas», añadió durante su intervención, en la que quiso agradecer igualmente el apoyo recibido durante su etapa al frente del departamento.
Una comparecencia marcada por las exigencias de responsabilidades
La comparecencia de Óscar Puente ante la Diputación Permanente había generado una enorme expectación política y mediática. El ministro acudía al Congreso para explicar la gestión del Gobierno y las circunstancias que rodearon el accidente ferroviario de Urda, ocurrido el pasado 28 de octubre.
La tragedia, con 69 fallecidos, se suma al accidente de Adamuz (Córdoba), registrado en enero de este mismo año y en el que perdieron la vida otras 46 personas. Dos siniestros ferroviarios de enorme gravedad en apenas diez meses que habían situado al Ministerio de Transportes en el centro de las críticas.
Durante la sesión parlamentaria, el Partido Popular y Vox insistieron en reclamar su salida, mientras que también se habían sumado a las peticiones de dimisión diferentes formaciones que habitualmente respaldan al Gobierno. La responsabilidad política del Ministerio y las condiciones de seguridad de la red ferroviaria se convirtieron en los principales ejes del debate.
El ministro tuvo que responder durante más de cuatro horas a las preguntas y reproches de los representantes parlamentarios antes de comunicar finalmente su decisión.
Un cambio de posición en apenas unas horas
Uno de los aspectos más significativos de la jornada ha sido el cambio de postura del Ejecutivo respecto al futuro de Puente.
Durante la mañana, después del Consejo de Ministros, fuentes de Moncloa habían trasladado que el responsable de Transportes no iba a dimitir ni sería cesado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. También mantenían que continuaría encabezando la candidatura socialista por Valladolid para los comicios del 29 de noviembre.
El propio Puente había defendido públicamente su continuidad y asegurado que su responsabilidad era permanecer al frente del Ministerio para esclarecer lo sucedido, impulsar las medidas necesarias y recuperar la confianza de los ciudadanos en el transporte ferroviario.
Pero el escenario cambió durante la tarde, cuando el ministro anunció su decisión ante la Diputación Permanente.
La renuncia abre ahora un nuevo escenario en el Ministerio de Transportes, pendiente de que el Gobierno concrete los siguientes pasos y comunique quién asumirá las responsabilidades del departamento.
El futuro del Ministerio, pendiente de decisión
La dimisión de Óscar Puente abre un nuevo capítulo en la crisis política provocada por los últimos accidentes ferroviarios. Su salida se produce en un momento especialmente delicado para el Gobierno de Pedro Sánchez, con las elecciones generales del 29 de noviembre a pocas semanas y con la seguridad ferroviaria convertida en uno de los principales asuntos del debate público.
Además de abandonar el Ministerio, Puente deja también su puesto previsto en la candidatura socialista por Valladolid, una decisión que supone apartarse de la primera línea política de cara a la próxima cita electoral.
Su anuncio no pone fin, sin embargo, a las investigaciones sobre los accidentes de Adamuz y Urda, ni a las reclamaciones de las víctimas y sus familiares para que se esclarezcan todas las circunstancias de ambos siniestros y se depuren las responsabilidades que correspondan.
La jornada termina así con una de las decisiones políticas de mayor trascendencia de los últimos meses: la salida de un ministro que hasta esta misma mañana defendía públicamente que no contemplaba abandonar el Gobierno.










